Opinión
Un Last Dance para paliar una herida irreparable

Messi, durante la entrevista exclusiva con Sport / Anissa Dimilta
Una pregunta. Si fuerais Joan Laporta, ¿habríais cambiado estar en Balaídos viendo ganar al Barça por la foto con Leo Messi en el Spotify Camp Nou? Yo creo que sí. Que el presidente hubiera preferido tutelar la irrupción del “tik-toker” Leo a las obras del estadio antes que estar representando al club en Galicia lo sabe hasta el último de la clase. El escenario, como tantas veces Messi en su jardín, lo domina el argentino. Ahí radica el foco del asunto. Y también en el uso electoral que la oposición vaya a hacer del caso.
A vuela pluma, colarte en el Camp Nou por más Messi que seas y por más distanciado que andes del presi, no parece lo más correcto. Hoy, en Catalunya Ràdio, el presidente Laporta ha estado bien, en su sitio. Le ha quitado hierro y lo ha catalogado de acto de barcelonismo. "Es su casa", ha subrayado. Es lo que piensan todos los culés. La aparición de la "Pulga" tiene una parte de naturalidad . Como se deduce leyendo al crack en Sport, arrastra una espina gigantesca por cómo debió irse, sin público y a lágrima viva tras el No de Laporta, al que votó en 2021. Ese dolor, muy presente aún, le despierta el deseo de reconectarse con su gente, con el templo en el que se convirtió en dios. Aunque pudo ir directo a la concentración y decidió pasar por Barcelona, durmió cerca del estadio, con el equipo en Vigo, y ajustó el horario. Algo barruntaba. ¿Quién le iba a barrar el paso? No existe un aficionado en el mundo que pudiera hacer eso. Messi tiene el as de bastos. La emoción del pueblo, descomunal. Y el mensaje, demoledor: para ir a mi casa, no necesito avisar a nadie.
Esto ya no se arregla con un asado. Sólo lo maquilla un Last Dance. En eso no estoy de acuerdo con Laporta. Si tienes a un portero que jugaba al golf hace un año y a un killer de 37 años, ¿en serio que no puedes plantearte recuperar al mayor genio de tu historia, que va a jugar su quinto mundial en siete meses? Por favor... Debería ser casi una obligación. Una mayoría - 80 por ciento de los votos en La Posesión - lo pide. Con Xavi, Messi dio el primer paso para venir. ¿Ahora? Intuyo que él lo vería. Queda claro que Laporta no. Desde luego, si a mí se me hubiera marchado Messi de esa manera en mi mandato, intentaría que volvería y que se despidiera jugando. Su adiós, por el qué y el cómo, me sigue pareciendo el mayor fracaso de la historia contemporánea del club. Una pena irreparable.
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