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Las mejores imágenes del partido de vuelta de octavos de final entre el FC Barcelona y el Olympique Lyon disputado en el Camp Nou.

Las partes nobles

OPINIÓN

Carme Barceló

@CarmeBarcelo

Dos goles y dos asistencias. 5-1. Pase a cuartos. Leo Messi. Él, su clase, talento y calidad únicas, un equipo, un cuerpo técnico y un club que firmaron ayer un pase a cuartos de final con todo merecimiento. Sí. Le duela a quien le duela aquí (a muy pocos) y allá (a muchos). Mientras Zidane, su flor y su generosidad sin límites firmaban un contrato por el que percibirá el doble de lo que cobraba antes de irse del Real Madrid, los de Valverde trabajaban fino y generoso y ponían la rúbrica a su clasificación en la Champion.

No hizo falta regar ningún jardín, ni ponerle un par. Ese fútbol de la heroica, de los cataplines y del clavo ardiendo ha pasado a la historia. Real Madrid y Atlético de Madrid se han quedado en el arcén con las partes nobles aplastadas en el asfalto mientras el Barça ha hecho el trabajo, ha puesto la efectividad y ha entrado en el bombo del sorteo de mañana. Allí no estarán ni Butragueño, ni Miguel Angel Gil ni Enrique Cerezo. Los que siempre -o casi siempre- se colocaban en las primeras filas. Pues no. Ellos se quedaran en casa viendo los logros del enemigo en el sofá. 

¿De nobleza hablamos? Siempre me ha hecho especial gracia la nomenclatura utilizada cuando se trata de hablar de apéndices masculinas con tensión sexual incorporada. Simeone, creyéndose clasificado, celebró con los suyos mediante acomodamiento de genitales una posible clasificación. La Juve, con un hat trick inconmensurable de Cristiano, se los redujo a la mínima expresión. Y el portugués no pudo controlarse: se señaló los suyos, una vez consumada la victoria, y se los pasó por la cara a los atléticos. Mal. Tanto como otros gestos que han afeado su extraordinaria carrera deportiva.

Los señores del fútbol son otros. A muchos de ellos los vimos ayer en el Camp Nou. Educación, evolución y señorío vestido de blaugrana. Me quedo con eso y con las buenas sensaciones deportivas que me dejó el FC Barcelona en esa noche de Champions. Pura sangre y pura clase blaugrana.

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