Josep Maria Bartomeu, durante la entrevista con SPORT

Laporta pone contra las cuerdas a Bartomeu

OPINIÓN

Lluís Mascaró

@LluisMascaro

El Servicio de Delitos Económicos de la Fiscalía de Barcelona ha abierto una investigación a raíz de la denuncia presentada por Laporta y su junta contra el ex presidente Josep Maria Bartomeu. Se analizan el pago de comisiones por traspasos de varios futbolistas, abonos excesivos a diferentes abogados, los costes del Espai Barça y el fraccionamiento de facturas. Son algunas de las actuaciones presuntamente irregulares que llevó a cabo la anterior directiva y que Laporta detallará minuciosamente en la presentación del forensic, que tendrá lugar el martes 2 de febrero. Bartomeu asegura que está tranquilo porque no ha cometido ningún delito y acusa al actual presidente de montar “fuegos artificiales” para “hacer ruido”.

Lo cierto es que la pésima gestión de Bartomeu (‘ayudada’, sin duda, por la pandemia) dejó al Barça al borde de la quiebra, con una deuda de 1.350 millones de euros. Y en la ‘due diligence’ se evidenciaron actuaciones que fueron calificadas de “irresponsables” por el CEO Ferran Reverter. Ahora falta comprobar si esta investigación fiscal concluye si estas actuaciones son constitutivas de ser perseguidas judicial y penalmente. Sea como sea, está claro que Bartomeu cometió muchos errores que abocaron al Barça a una triple crisis deportiva, económica e institucional. Y que la frivolidad con la que dirigió el club no puede quedar impune.

Yo soy de los que está convencido de que Bartomeu no metió jamás la mano en la caja. Seguro que no. Pero su manera de dirigir la entidad fue, como mínimo, frívola. El despilfarro cometido en los tres fichajes más caros de la historia del Barça (Coutinho, Dembélé y Griezmann) es flagrante. Sobre todo teniendo en cuenta que los tres han fracasado. Por no hablar de las renovaciones estratosféricas e inasumibles de algunas ‘vacas sagradas’, que denotan una tremenda insensatez…

Veremos las pruebas que el martes aporta Laporta en la rueda de prensa y qué detalles ofrece para “hacer sonrojar”, como se ha anunciado desde su entorno más próximo, a la anterior junta directiva. Los socios (ya quedó claro en la asamblea) quieren que se depuren responsabilidades. Y el nuevo presidente, también. El barcelonismo necesita que se actúe con transparencia. La gestión perpetrada por Bartomeu y sus amigos/colaboradores/ejecutivos es indefendible. Vergonzosa. Lamentable. Ridícula. Deplorable. Triste. Pero la gran pregunta es: ¿Fue delictiva? La respuesta, más cerca…

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