Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Laporta-Florentino: Métete con tu rival, que eso vende

Laporta estalla contra el Madrid en la cena de Navidad

Laporta estalla contra el Madrid en la cena de Navidad

Después de tres años riéndole las gracias a Joan Laporta, ahora Florentino Pérez se descuelga cargando contra el FCBarcelona por su relación comercial con Enriquez Negreira. Primero fue en la asamblea de socios y luego en la comida de Navidad con la prensa. Ha aprovechado sus dos últimas apariciones para despotricar del Barça cuando el caso explotó hace mucho más tiempo y en las últimas tres temporadas lo había hecho en cuentagotas, de puntillas porque el presidente del club azulgrana, entonces, era su socio en la Superliga.

Las declaraciones de Florentino han distraído los tiros contra su equipo, han vuelto a poner el tema arbitral encima de la mesa, han disparado los altavoces de la caverna y ha reavivado el fuego que estaba medio apagado. A manos de Laporta, el fuego se ha convertido en incendio porque al presidente azulgrana le interesa más que nunca focalizar sus ataques contra el Madrid. Para provocar una reacción en su masa social. Si ya basó su anterior campaña con una pancarta ante la sede del Bernabéu porque sabía que era ganarse directamente el corazón del culé, ahora está pasando algo similar.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, Laporta ha aprovechado la salida de tono de Florentino para activar una palanca que explotará más durante la campaña electoral. La carrera a la presidencia todavía no ha empezado oficialmente, pero sí oficiosamente. Los precandidatos se han presentado, han acentuado su participación en los medios de comunicación. Laporta no se ha querido quedar atrás. Lo del ‘barcelonitis’ ya lo ha usado en un par de ocasiones, en la comida de Navidad rizó al rizo al cargar contra Real Madrid TV y, al mismo tiempo, se somete a entrevistas para acentuar su pasado culé. O sea, en plena campaña electoral.

Nada anormal sobre la faz de la tierra. Barça y Madrid son dos vasos comunicantes que se necesitan como el comer para explicar su relato. Uno no viviría sin el otro. De hecho, un relato sin la presencia de un enemigo sería muy flojo. Todo grande precisa de un rival al que maldecir para justificarse.