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Laporta derrota a Florentino en Arabia

Florentino Pérez y Joan Laporta, durante la entrega de medallas de la final de la Supercopa de 2025

Florentino Pérez y Joan Laporta, durante la entrega de medallas de la final de la Supercopa de 2025

Antes incluso de que ruede el balón en la final de la Supercopa, el Barça ya ha ganado un partido importante. No se juega sobre el césped ni lo decide el VAR, pero cuenta. Y mucho. Es el partido de la comunicación.

Laporta ha entendido el escenario. Se ha mostrado cercano, activo y visible. Ha aparecido en actos oficiales, ha hecho deporte, ha firmado autógrafos y se ha fotografiado con aficionados saudíes. Ha dado la sensación de estar cómodo y de disfrutar del viaje. Al otro lado, Florentino Pérez ha optado por desaparecer. No asistió a la semifinal, nadie se atreve a asegurar que vaya a acudir a la final y tampoco asistirá al acto institucional organizado por la Federación Española de Fútbol este sábado.

El contraste no termina ahí. Deco compareció ante los enviados especiales, habló de la final y de Cancelo, y puso voz al Barça. El Madrid, en cambio, permanece recluido en su hotel, atrincherado en un silencio que no comunica fortaleza, sino distancia. Ni siquiera Pirri ni Butragueño ni los directivos que han viajado han querido tener contacto alguno con la prensa. Ni ante la afín.

La escena se repitió en las reuniones que el presidente de la Federación, Rafael Louzán mantuvo individualmente con cada uno de los clubs que ha disputado la Supercopa. Entre los cuatro, solo los representantes del Real Madrid exigieron que no hubiera fotografías. Y, por si faltaba algo, desde la expedición blanca ya dejan caer que no volverán a jugar en Arabia Saudí. Un mensaje lanzado al aire que suena más a enfado que a convicción.

Mientras tanto, el Barça avanza estos últimos tiempos por otro carril. El del club que se deja ver, que sonríe, que intenta caer bien. El Madrid, en cambio, parece empeñado en enfrentarse a todo el ecosistema del fútbol. Quienes conocen de cerca a Florentino aseguran que ya no escucha a nadie y que se siente en posesión de una verdad absoluta. Otros van más allá y apuntan que el ‘ser superior’ está tan pendiente de estas batallas que ha descuidado lo esencial: lo deportivo.

Queda la final, claro. Y ahí se decidirá lo verdaderamente importante. Pero, a día de hoy, la imagen que proyecta el Barça es infinitamente más positiva que ese 'silenzio stampa' impuesto por el Madrid, un recurso que huele más a pasado que a grandeza.