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Lamine Yamal guía un Barça demasiado ingenuo

Lamine Yamal celebrando el primer gol del Barça

Lamine Yamal celebrando el primer gol del Barça / LAP

El Barça salió como le gusta a su entrenador. O sea, con la pelota controlada, con intensidad y con la convicción de que el partido se iba a jugar a su ritmo. Durante veinte minutos fue exactamente eso. Un equipo serio, dominante y, por momentos, brillante. El golazo de Lamine Yamal, precedido por otra asistencia deliciosa de Dani Olmo, parecía el prólogo lógico de una tarde cómoda, de esas que se cierran pronto y se administran después.

Pero este Barça, por más que acumule fútbol, sigue padeciendo demasiado; juega muy bien, pero no mata. Flick se desespera porque su equipo fabrica ocasiones como quien imprime billetes, pero luego se comporta como si el gol fuera un trámite secundario. El empate del Elche fue un recordatorio de que la estética sin eficacia se paga.

Sin embargo, lo peor, no fue el 1-1, sino la sensación de desperdicio. Ferran marcó el segundo, pero irse al descanso con una ventaja mínima, después de semejante arranque, fue casi un castigo autoimpuesto.

El Elche, además, decepcionó. El equipo de Eder Sarabia llegó con mucho discurso previo de su entrenador, pero con muy poca respuesta sobre el césped. No supo incomodar al Barça ni discutirle la iniciativa, y aun así el partido se mantuvo vivo durante demasiado tiempo. Si no hubo goleada fue más por errores de los azulgranas que por méritos locales.

Por suerte para los culés, Lamine Yamal volvió a inclinar el campo con esa mezcla de descaro y lucidez que ya parece natural en él. Puso una asistencia “en bandeja” para el tercer y definitivo gol y cerró un partido que el Barça había dejado abierto por pura negligencia ofensiva.

Al final, lo positivo son esos tres puntos que propiciaran acabar la jornada líder, pase lo que pase mañana en el Bernabéu. Los de Arbeloa, por su parte, vivirán otra reválida ante su afición tras el tropiezo europeo, con la presión añadida de tener que responder más en el campo que con las palabras de su ya discutido técnico.