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Lamine Yamal lo eclipsa todo

FC Barcelona - Real Oviedo | El gol de Lamine Yamal / LALIGA

El golazo de Lamine Yamal es una maravilla para poner en bucle, pero también puede funcionar como cortina de humo. O sea, que no debería maquillar la insustancial primera parte del equipo de Hansi Flick.

El colista llegó al Camp Nou con la idea de romper el ritmo, ensuciar el partido y desesperar al Barça, pero lo más inquietante es que le salió bien. Que el primer chut a puerta no llegara hasta el minuto 47 es un síntoma clarísimo de bloqueo. Y tener el 73% de la posesión, en este contexto, fue casi una estadística decorativa: mucha pelota, poca amenaza.

La primera parte fue un catálogo de imprecisiones, decisiones lentas y ataques sin sentido, con futbolistas jugando por libre. Un Barça sin brújula. Y cuando el equipo se queda sin Pedri, se nota algo más grave que una baja. Sin el canario, faltó alguien que mandara, que pausara, que eligiera bien. El resultado fue un equipo previsible y plano.

Lo positivo es que este Barça tiene orgullo. Compite incluso cuando no fluye. Y eso, en una Liga larga, salva puntos. Tras el descanso cambió la actitud y el partido se resolvió desde el error del rival y la agresividad azulgrana.

Dani Olmo abrió la lata tras una buena presión de Lamine, y Raphinha, oportunista, castigó el segundo fallo de la defensa ovetense. Eficacia y oficio. Pero el Barça no puede depender de que el contrario se equivoque para despertar.

Y entonces apareció Lamine Yamal con un tanto para enmarcar, de esos que levantan al estadio y alimentan el relato. Fantástico. Pero precisamente por eso hay que exigir más al colectivo. Ante el último clasificado, el guion de los primeros 45 minutos no es de recibo si el objetivo es ganar La Liga y competir por la Champions.

También queda un mensaje evidente para Flick. Sustituir a Pedri es imposible, pero no puede penalizar tanto.

Al final, lo mejor fue el golazo, los tres puntos y recuperar el liderato que el Madrid arrebató la noche anterior. Ahora toca ver qué inventa Flick para reducir estos altibajos, porque si el Barça quiere mandar, no puede pasar medio partido esperando a que Lamine lo rescate.