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Paulinho confía en estrenar titularidad hoy ante el Getafe

'Killer' Paulinho

OPINIÓN

Jordi Costa

@jordicosta1

El gol es la suerte suprema del fútbol, lo cual explica que los jugadores más caros y mejor pagados suelen ser los que tienen facilidad para conseguirlos. Y Paulinho ya lleva dos en tres ratitos con el Barça, lo que le ha valido para ser coreado por el Camp Nou en su primer partido como titular. Imposible meterse a la parroquia en el bolsillo más deprisa.

El brasileño no mantendrá esta media realizadora, pero ya ha confirmado su enorme destreza en la llegada al área: una aparición plena de potencia desde segunda línea en Getafe y un magnífico sentido de la colocación en el juego aéreo ayer contra el Eibar. Virtudes que ya se le conocían por poco que se le hubiese visto jugar con su selección, con la cual anotó un hat trick no hace mucho. Ayer no se conformó con eso: cuando el partido se rompió en la segunda parte, se exhibió corriendo al contraataque y encadenando acciones tan sencillas como eficaces, incluida una asistencia a Messi.

Para quien el gol y la eficacia lo justifiquen todo, Paulinho hará sus delicias. Incluso puede que aporte solidez y recuperación en partidos más comprometidos que el de ayer, atendiendo a la idea de la secretaría cuando lo fichó. Dicho todo esto, en lo que respecta a la construcción del juego, supuestamente la principal misión de un centrocampista en lo que un día conocimos como el estilo Barça, Paulinho es mucho más intranscendente. Tampoco en eso sorprenderá a nadie.

Si el rival presiona alto como hizo el Eibar ayer, no cuentes con él para que te ofrezca una salida, ni tampoco para que dé fluidez a la circulación. No es lo suyo y el brasileño -el conocimiento de las propias limitaciones es una virtud- lo sabe. Hasta el punto que se situó por detrás de Busquets, guardándole la espalda y alejándose del balón, cuando el Barça atacó en estático y, en cambio, se desplegó como jugador más adelantado, casi como un nueve, mientras la jugada se gestaba en paralelo, pensando exclusivamente en llegar a posición de remate. Valverde tiene un recurso nuevo, una fuerza de la naturaleza, para partidos verticales como la segunda parte de ayer. En algunos momentos, su despliegue, la determinación con que se abalanza sobre el área rival es espectacular. Sin embargo, y esa era la queja de este verano, el Barça cada vez elabora menos porque sigue sin un medio que le dé sentido al juego y, en cambio, cada vez parece más cómodo -Messi mediante- en los escenarios de intercambio de golpes. A pura potencia. Como Paulinho.

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