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El joystick de las elecciones opera desde el banquillo

Flick: "Fallamos muchas ocasiones, tenemos que definir mejor"

Flick: "Fallamos muchas ocasiones, tenemos que definir mejor"

Hans-Dieter Flick (Heidelberg, Alemania, 1965) ha salvado el tercer mandato de Joan Laporta. Hay algo de azar, desde luego. Pero también tino. No es casual. A Laporta le gusta el juego y sostiene conversaciones con expertos sin perder el hilo. Tiene cultura futbolística. Acertó con Rijkaard en 2003, manteniéndole tras un inicio deprimente. Frenó el desembarco de Scolari y venció. En 2008, las encuestas le pedían a Mourinho. Él escuchó a Johan y puso a Pep. Tras dos años en blanco, un pasillo en Chamartín, la dimisión de media junta y una moción de censura que casi le echa. Sobrevivió y triunfó.

En 2024, con Flick - al que siempre quiso fichar - no disponible en el arranque, quemó a Koeman y a Xavi en tres años, ratio inédito en su currículum. La salida abrupta de Hernández dejó un poso de mala gestión. Ya sin Mateu ni Jordi Cruyff, tomó el mando Deco, entonces agente de futbolistas. A dos años de las urnas, Laporta no daba con la tecla. Le quedaba una bala y, otra vez, le respondió el pulso. En Hansi, el presidente encontró la pieza clave. Le ha resuelto más de media campaña. En el campo, con un fútbol demoledor que da títulos. Y ante el micrófono, alineando su futuro con el de Laporta, tal vez sin reparar que es el técnico de todo el barcelonismo, no sólo de quienes apoyan a su presidente.

A la tendencia de la masa a elegir por empatía y resultados deportivos, se le puede unir el miedo a que Flick se fugue si los socios sancionan las sombras del presi. Si esto es un partido, arranca 3-0. Hat trick de Hansi. Pero el Barça se relajó en el Belmonte y casi le mandan a la prórroga. Los partidos hay que jugarlos.