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Frenkie de Jong puso fin a la temporada ante Portugal, en la final de la UEFA Nations League

De Jong y Arthur, separados al nacer

OPINIÓN

Jordi Costa

@jordicosta1

No hay que viajar demasiado atrás en la historia del Barça para constatar que la semejanza de perfiles entre futbolistas no excluye que puedan jugar juntos. En el declive de la era Rijkaard, hubo quien consideró que Deco, Xavi e Iniesta, los llamados tres pequeños, no cabían en el mismo once, y que la historia les desmintió, especialmente con los dos últimos. Sucede que, una década después y en plena reconstrucción, van a coincidir en la plantilla Arthur y De Jong, y que el Barça está obligado a hacer los ajustes necesarios para que convivan.

La temporada que termina nos ha demostrado la necesaria llegada del holandés, ya que el equipo no tuvo un recambio de su perfil en cuanto el físico lastró al brasileño. El centro del campo de Anfield, con Rakitic y Arturo Vidal, explica por qué el Barça fue incapaz de gobernar los tiempos de la eliminatoria y por qué fue atropellado. Sin embargo, es conveniente ordenar los papeles de cada cual para que Arthur y De Jong no se acaben solapando por su similar naturaleza futbolística.

En los últimos días, hemos escuchado a Arthur argumentar que Tite le concede más libertad de la que tiene en el Barça para acercarse al inicio de la jugada, donde se encuentra cómodo rompiendo la primera línea de presión rival. El problema es que la tendencia de De Jong es parecida: acercarse a los centrales para recibir el balón y decidir por dónde empieza a atacar su equipo, ya sea el Ajax o la selección holandesa.

Pensando en recuperar un centro del campo que garantice una mejor gestión del balón, se hace difícil encajar a Busquets, Arthur y De Jong a no ser que se redistribuyan los roles y que alguno de ellos viva más en terreno contrario, cerca del área rival, que en el propio. Por identificar papeles: con este trío, al Barça le faltaría el centrocampista estilo Iniesta que se junte con los delanteros con el último pase como misión.

Por supuesto, es labor de Valverde equilibrar a su equipo, tanto en ataque como en defensa, para evitar que el centro del campo sea demasiado plano, aunque para saber por dónde irán los tiros habrá que esperar a ver quién compone el ataque y si -pongamos por caso- Griezmann, Suárez y Messi tienen libertad de movimientos.

En caso contrario, la tentación de apostar por un centrocampista de otro pelaje, llámenle Arturo Vidal o Rakitic -si se acaba quedando- será grande. Y sería una pena ahora que el Barça se ha decidido por fichar centrocampistas que se asimilan a la estirpe de la casa.

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