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Joan Garcia presiona a De la Fuente

Joan Garcia, MVP del derbi contra el Espanyol

Joan Garcia, MVP del derbi contra el Espanyol / Siu Wu (AP)

Hay partidos que sirven para sumar puntos y otros que ayudan a lanzar mensajes. El derbi entre el Espanyol y el Barça valió para las dos cosas. Por un lado, el Barça sumó los tres puntos y, por otro, Joan García envió un mensaje desde la portería. Cualquiera que viera el encuentro el sábado entendió que el mejor futbolista del partido no vestía de azulgrana ni marcó goles: defendía la portería azulgrana.

Joan García firmó una actuación impecable, pero no solo por sus reflejos o su fortaleza físico, sino por algo que suele marcar la diferencia en los grandes porteros: la cabeza. Concentrado desde el calentamiento hasta el pitido final, sin un solo gesto de duda ni un instante de desconexión, transmitió la sensación de estar ante un guardameta distinto, de esos que sostienen a un equipo.

El Barça ha encontrado, seguramente sin hacer demasiado ruido, uno de sus grandes aciertos recientes. Un portero para el presente y, sobre todo, para el futuro. Imagino que Luis de la Fuente debió tomar buena nota. Porque es difícil rendir mejor en un escenario como un derbi y ante un rival como el Barça. Sin proponérselo, Joan García puso al seleccionador ante una evidencia incómoda.

Los técnicos de selecciones suelen ser fieles a los porteros que les han respondido en momentos clave, y esa lógica es comprensible. Pero el fútbol, a veces, exige romper inercias. Cuando aparece un futbolista como Joan García, las excepciones dejan de ser un riesgo para convertirse en una necesidad. Si mantiene este nivel, su presencia en la lista del Mundial debería ser algo más que una opción.

Joan García no levanta la voz ni reclama focos. Es discreto, tranquilo y poco dado a declaraciones grandilocuentes. Pero en el fútbol hay pocas formas más eficaces de llamar a la puerta de una selección que actuar como lo hizo en el derbi. Sin palabras, sin gestos. Solo paradas. Y, con ellas, una presión cada vez más difícil de ignorar.