Opinión
Joan Garcia, el gran misterio

Joan Garcia se ha convertido en indiscutible para Flick / Dani Barbeito / SPO
"En la Feria del Libro de Valencia, Zubizarreta me reconoció que estaba leyendo ‘Los Exploradores del Abismo’ y me dijo que todos los porteros tienen algo de eso”. Enrique Vila-Matas aún recuerda esta anécdota cada vez que se anima a hablar de fútbol.
Las palabras de Zubi no son una exageración: un error de un portero suele ser definitivo y es el único jugador que no puede esconderse. La gestión del riesgo y la incertidumbre son para un portero aún más importantes que sus condiciones y es ahí donde aparece el gran misterio: su temperamento.
Hay porteros tan transparentes como el Dibu y los hay tan herméticos como Joan Garcia. El exportero del Espanyol parece desmentir el tópico de que los guardametas tienen que estar un poco locos. Por no ser ni siquiera es supersticioso. En el campo, y al hablar, transmite la calma que desearías de un médico dándote un diagnóstico. Y, aun así, sorprende que alguien tan cómodo en un perfil bajo eligiera convertirse en portero y en protagonista del Barça. Que Joan Garcia es un misterio lo demuestra que en el Espanyol aún sigan perplejos con su decisión o que llegara al Barça con la etiqueta de que era malo con los pies. Nadie lo vio venir, ni tampoco su rápida adaptación al Barça, donde asumió con naturalidad un estilo distinto y un nivel de presión superior.
Llama la atención más que nunca una de sus declaraciones cuando empezó a sonar para el Barça: “¿Aspectos a mejorar? Muchas cosas pero te diría que tengo que ser más preciso con el pie en los pases largos”. Seis meses después, la defensa azulgrana ha encontrado en Joan una de las soluciones más fiables en la salida de balón. No solo decide casi siempre la mejor opción, también demuestra un gran golpeo tanto en corto como en largo. Pero si hay algo que lo ha impulsado en el Barça de Flick es la valentía con la que asume la emergencia. Joan se tiene una fe fuera de la portería que hace tiempo que perdieron Ter Stegen y Szczesny.
Impresiona como es capaz de exponerse a situaciones de máximo riesgo, tanto en salidas como en situaciones de mano a mano, un factor decisivo en la portería del Barça. En su rueda de prensa de despedida, Víctor Valdés se encogió de hombros cuando le preguntaron por cómo tenía que ser su sucesor y la importancia de la salida del balón. “Se habla mucho de juego de pies, pero nosotros siempre trabajamos el uno contra uno porque el portero del Barça debe ser el mejor en eso. Nadie habla de esto y como portero me gustaría destacarlo”.
Joan ha pasado de jugar en un equipo con la defensa casi en la portería a hacerlo con la línea más avanzada del mundo y no solo ha salido airoso, sino que se ha hecho fuerte. Lo saben sus compañeros en la defensa, pero también los rivales. Y eso condiciona las decisiones de los delanteros.
Ante el Villarreal dejó un par de paradas asombrosas: la primera con los brazos abiertos, una pierna flexionada y sin girar la cara ante la amenaza del balón; la segunda, con una estirada inverosímil. Los grandes porteros anticipan, se hacen gigantes y logran milagros con las piernas. Joan domina las tres, pero lo que lo hace más especial es el material del que está hecho para ser el primero en atreverse a saltar.
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