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Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

¿Qué hubiera hecho Johan Cruyff con Ferran Torres?

El delantero del Barça ha insinuado sus dudas sobre su continuidad en el club en declaraciones públicas realizadas desde Estados Unidos

Ferran Torres en la CNN sobre la polémica gorra que lució en las celebraciones del Mundial: "No se trataba de política."

Ferran Torres en la CNN sobre la polémica gorra que lució en las celebraciones del Mundial: "No se trataba de política." / CNN

Cuando en el Barça surge un dilema deportivo de calado, hay una pregunta que se hacen muchos culés: ¿qué habría hecho Cruyff? Pep Guardiola ha reconocido en numerosas ocasiones que, cuando debe tomar una decisión importante, piensa en cómo hubiera actuado quien fue su entrenador. Joan Laporta también recurre con frecuencia a ese ejercicio mental. No es casualidad. Cruyff transformó el Barça, no solo desde el juego, sino también desde la gestión del vestuario y el liderazgo. Su forma de entender el fútbol iba mucho más allá de la táctica: exigía una convicción absoluta.

Por eso, el caso de Ferran Torres invita a hacerse esa misma pregunta. Quienes tuvimos la oportunidad de convivir con Cruyff durante su etapa como entrenador sabemos perfectamente cuál habría sido su respuesta. Cruyff no soportaba las medias tintas. O blanco o negro. Si un jugador dudaba de querer estar en el Barça, la solución era tan sencilla como contundente: «Si duda de estar aquí, que se marche».

Esa claridad era una de sus mayores virtudes. Se podía estar de acuerdo o no con sus decisiones, pero nadie podía reprocharle falta de coherencia. Nunca actuaba condicionado por el ruido exterior ni por la presión mediática. Decidía según sus principios y los defendía hasta las últimas consecuencias.

Cuesta imaginar que el caso de Ferran Torres hubiera generado tanto recorrido con Cruyff al mando. Y mucho más tras escuchar las declaraciones del delantero en varias televisiones estadounidenses, donde ha dejado entrever sus dudas sobre su continuidad en el Barça. Además, resulta llamativo que ese mensaje se lance a miles de kilómetros de Barcelona, mientras aquí su discurso siga siendo el silencio.

En un club como el Barça, donde el escudo siempre debe estar por encima de los nombres, la implicación no puede ser negociable. Quien viste esta camiseta debe hacerlo con orgullo y sin reservas. Las dudas son legítimas, pero cuando se hacen públicas también tienen consecuencias. Cruyff entendía que el talento era imprescindible, pero el compromiso lo era todavía más.