Messi y Quique Setién, la ilusión vuelve a los entrenamientos del Barça (EN)

La hora del arrebato

OPINIÓN

Mikel Lejarza

No den todo por perdido,  es más, puede que estemos ante una oportunidad. Con Suárez, Arthur, Ter Stegen y Dembélé lesionados; con un equipo B que no suple con garantías a los titulares; con una falta de músculo alarmante en los tiempos del rock and roll que practica el Liverpool de Klopp; con un Madrid enrachado; con nuevo entrenador de inexistente experiencia al frente de un gran proyecto y con el presidente de los nervios. Sí, con todo eso y más, puede que estemos ante la posibilidad de revitalizar al equipo, motivar a los jugadores y ganar. Porque una de las mejores plantillas del planeta puede ahora demostrar  que ellos son los fundamentales, que no necesitan de nadie que les tutele, que se equivocan quienes les dan por acabados, que aún no les ha llegado el momento de entonar el canto del cisne. A ninguno se les ha olvidado jugar lo bien que lo hacían hasta que el VAR anuló un preciso gol y Griezmann perdió un balón tontamente. Así que no descarten una reacción furiosa de los que quedan, que no son pocos, ni malos jugadores. Está en juego su orgullo profesional y su condición de campeones. Quizás tanto problema organizativo, tanta ineficacia en los despachos, tanta Liga ganada, necesitaba de una situación de emergencia para espabilar al universo culé.

Porque con Messi en el campo, el espectáculo, los goles y los resultados parecían venir solos y aunque los problemas se acumulaban (seguimos sin suplentes de garantías para Alba, Piqué, Busquets, Suárez y no digamos Messi), los fichajes no cuajaban (Coutinho, Dembélé, Arthur) y el juego se volvía lento y predecible, pero el equipo lideraba la Liga y su grupo en Europa. Y todos más o menos contentos y al que osara criticar se le acusaba de deslealtad. 

Pero los problemas son evidentes y Messi, pese a que su figura se agranda cada día más, no es suficiente para tapar los muchos déficits que club y equipo mantienen abiertos. Así que toca dejar de bailar el vals y rebelarse como esos equipos peores que el Barça que le ganan o empatan jugando como si fuera el último partido de sus vidas. El actual Barça es inferior en plantilla y efectivos a otros equipos contra los que compite y es desde esa realidad sobre la que hay que encarar lo que queda de temporada sabedores de que ya ni intimidamos ni sorprendemos. Así pues, ha llegado el momento de destapar el tarro de las esencias y las camisetas de sudar.

Si el Barça al finalizar la temporada diera la vuelta a la actual situación eso conllevaría la revalorización de jugadores notables como Semedo, Lenglet, Rakitic, Umtiti, Griezmann o Vidal, que se convertirían en excelentes. Significaría que Piqué, Busquets o Alba dijeran alto y claro que aún tienen carrera por delante; supondría el espaldarazo para Ansu Fati, Sergi o De Jong. De lo contrario, pondría al equipo en  liquidación por derribo y a Messi al borde del agotamiento. Hay problemas, sí, pero también una oportunidad. Luego, termine como termine la temporada, tocará cambiar muchas cosas. Empezando por arriba, porque hay problemas en el césped, pero más en los despachos.

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