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Opinión

Xavier Ortuño

Xavier Ortuño

Subdirector de SPORT

La hora de las decisiones difíciles

Deco, al teléfono en el palco de Montjuïc

Deco, al teléfono en el palco de Montjuïc / Archivo

El mercado de fichajes apenas asoma y empiezan unos meses de agitación permanente que nos guardan sorpresas cada día. Sin embargo, este año hay una diferencia evidente en la velocidad de crucero. La dirección deportiva de Deco se ha movido con agilidad, anticipándose al ruido y abriendo fuego con Anthony Gordon. Atar un perfil así demuestra que, con mucha determinación, los tiempos los maneja el club y no los intermediarios o otros clubes con ganas de que no se lleven a cabo algunas operaciones con alma de humorista.

Pero la foto de las llegadas —con Bernardo Silva o Julián Álvarez como mejor colocados— es solo la mitad de la película. La parte bonita que vende ilusión a la grada. El verdadero examen de madurez para este Barça no está en la ventanilla de entradas, sino en las salidas. Para volver a respirar en la normalidad financiera y operar con la regla 1:1, hay que vaciar el armario con cabeza. Ahí es donde la velocidad suele convertirse siempre en un atasco.

Deco ya ha puesto las cartas sobre la mesa, abriendo carpetas complejas de futbolistas que deben buscar minutos. Casos de canteranos con el escudo tatuado, jóvenes tapados por la irrupción de Lamine Yamal o fichas que pesan demasiado. La hoja de ruta está trazada desde los despachos, pero un club no vende sin ayuda; se necesita máxima predisposición.

Es el momento de apelar a la responsabilidad de los futbolistas. El verano va a ser muy largo, pero el Barça no tiene el lujo de perder tiempo esperando a que expiren los plazos y se entre en la locura de los últimos días de mercado. Los jugadores que no entran en los planes de Flick deben entender que enquistarse no beneficia a nadie. Poner de su parte y facilitar las operaciones es el mayor acto de profesionalidad. Deco demostró rapidez para construir; ahora toca firmeza para aligerar. Si las salidas fluyen a buen ritmo, el club podrá competir.