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Historia de una mentira

Los jugadores del Real Madrid tras su eliminación en las semifinales del Mundial de Clubes

Los jugadores del Real Madrid tras su eliminación en las semifinales del Mundial de Clubes / AP

No nos engañemos, el miércoles, a la totalidad de barcelonistas y a una gran mayoría de aficionados al futbol, se nos dibujó en la cara una sonrisa boba imposible de disimular y difícil de eliminar, al conocer el desenlace de la semifinal del inefable mundial futbolero que estamos viviendo. El PSG de Luis Enrique acababa de proferir una solemne paliza en juego y resultado al que ya vendían como nuevo equipazo de Xabi Alonso.

Los mismos aficionados merengues que a las 21.00 horas defendían que estábamos ante la mayor competición de clubs de toda la historia del futbol, y que, de ganarla, estaríamos frente a una temporada de broche de oro y laureles, esos mismos, a las 23.00 horas restaban importancia al descalabro blanco asegurando que el mundial era intrascendente, y que su Real Madrid solo se lo había planteado como puesta en escena y engranaje de la maquinaria del nuevo proyecto: Mentira.

Luego te explican que, en realidad, el Madrid al que habían hecho trizas, aún era el de la temporada pasada, el de Ancelotti, porque Alonso no había podido alinear a ninguno de los nuevos jugadores adquiridos en el presente 'mercato'… otra mentira.

Si realmente Xabi Alonso es otra cosa, y con él, los jugadores van a ofrecer una cara diametralmente opuesta a la de la temporada pasada, el momento de demostrarlo era justamente poniendo los mismos hombres y plasmar en el terreno de juego que esos jugadores, no otros, mutan desde el primer día (como consiguió Flick), y muestran más rebeldía, más sacrificio y más ambición, además de lucha, generosidad y esfuerzo en pro de un objetivo. Pero no… “¡Na de na!”.

De poco les valió tampoco que colocaran a Szymon Marciniak de mediador, ese que padece amnesia visual si pita al Barça, o es capaz de anular un gol por micro-movimientos sísmicos en el punto de penalti si el que lanza es Julián Álvarez y ese gol provoca la eliminación de los blancos. Mentiras y más mentiras…

¿Qué dirán hoy los voceros que aseguraban que, de tener un papel importante, Mbappé podría optar al Balón de Oro, esos mismos que antes lloraban por la segunda posición en ese mismo galardón del provocador de Vinicius, y ahora los quieren despachar a ambos, sin franqueo, a la última duna de Arabia?

Y un recuerdo final para el Inter de Miami. Si toda España entró en modo recochineo y mofa denunciando que no tenía nivel internacional por haber perdido con los franceses 4-0, ¿qué hacemos ahora con el Madrid? Más mentiras, porque el resultado es calcado…

Y es que, si utilizas la mentira, puedes llegar lejos, muy lejos… pero al hacerlo, ya no puedes regresar.