El Clásico vuelve al Camp Nou, esta vez sin público

Hay que teñir el Clásico de azul y grana

OPINIÓN

Bojan Krkic

@BoKrkic

El fútbol regresó sin público porque había que acabar la temporada. El estado de ‘shock’ en el que todos nos encontrábamos hizo imposible que valoráramos lo que eso significa en su justa medida. Ha sido en el nuevo arranque de la competición cuando empezamos a ver la magnitud de la tragedia, que se hace difícil de soportar pensando en el Clásico que jugarán Barça y Madrid en el Camp Nou. Ver las gradas vacías no será agradable para nadie, tampoco para los futbolistas

No es normal y, cada día que pasa, nos damos cuenta de lo importante que es la gente para este deporte. Ya no solo vale con analizar el rival y prepararse bien, sino que también toca adaptarse a unas circunstancias extrañas, las que suponen aislarse, aunque suene contradictorio, de un ambiente gélido. Este será el primer enfrentamiento entre culés y madridistas sin público y quienes mejor se aclimaten tendrán mucho ganado. 
Los jugadores se nutren también de lo que pasa a su alrededor y eso no existirá, la esencia no es la misma, pero, al final, delante suyo tienen a un rival vestido con una camiseta que no les gusta, blanca, a la que le tienen ganas y a la que quieren vencer aunque solo fuera un amistoso. Juegan un partido contra un escudo cuya historia se pierde en el tiempo. El factor mental será clave y el Barça necesita sentir, más allá del ambiente, que solo existe el adversario, al que, viendo cómo llega, se le puede hacer daño. 

Es un partido en el que aprovechar los momentos será imprescindible. El Madrid alcanza la importante fecha en situación delicada y, aunque lo que ha pasado no cuenta, puede llegar a influir según cómo se desarrolle el juego y el marcador. Zidane tiene un equipo lleno de grandes jugadores, enormes, pero que no pasan por su mejor periodo. En cambio, Koeman tiene un plan que está ejecutando bien. Ahora deberá decidir un once difícil, en el que será necesario reunir la experiencia imprescindible y la ilusión de jóvenes como Ansu o Pedri, cuyas ganas de comerse el mundo también suman. Este partido no se juega solo con ilusión y ganas, pero tampoco se puede ganar sin ellas. Será necesario que el Real Madrid lo pase mal, ir a por ellos siendo agresivos, en el sentido más deportivo de la palabra. Si los blancos no sufren, quien lo hará será el Barça. Habrá que presionar arriba, recuperar rápido. ¡A por ellos! 

El Camp Nou estará vacío, pero un ejército de culés animarán desde sus casas y eso es lo que ellos esperan. En momentos de zozobra, de más cemento que banderas en las gradas, ganar el Clásico dará luz al barcelonismo.

BUENAS NOTICIAS: DOS PARTIDAZOS EN 24 HORAS

El Clásico de fútbol tendrá su antesala en el que jueguen esta noche las secciones de baloncesto en el Palau Blaugrana. Más allá de rivalidades y de las ganas que cualquier aficionado tiene de que gane su equipo, estamos ante dos espectáculos de grandes dimensiones que hay que disfrutar aunque sea desde el sofá. Quiero, obviamente, que ambos encuentros se tiñan de azul y grana, pero también me seduce la idea de que todos podamos disfrutar de ellos. La pandemia ha deprimido algo el mundo del deporte, en general, y de la vida, en particular, pero duelos como los que viviremos hoy y mañana aportan ilusión en momentos complicados. Incluso más allá del resultado, porque los Clásicos se empiezan a jugar desde la previa. Barça y Real Madrid tienen grandes equipos en sus dos secciones y pocos enfrentamientos seducen tanto a nivel mundial. Deseo que todo el mundo los viva con pasión. Yo lo haré y ello nos ayudará a olvidarnos, aunque sea durante unas horas, del maldito coronavirus.

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