Opinión
Si hay que ir a la guerra, que sea con Raphinha
Su energía y carácter hace mejores a sus compañeros

Raphinha tiene claro su compromiso con el Barça / Valentí Enrich
A finales de los años noventa entrevisté al entrenador del FC Barcelona, Louis van Gaal, en Sitges, donde le había comprado un fabuloso ático a Núñez i Navarro en Terramar. Estaba acompañado de su inseparable esposa, Truus.
Durante el almuerzo, el técnico neerlandés me hizo saber que estaba enfadado con algunos medios de comunicación porque creía que habíamos tomado partido a favor de Rivaldo, convertido ya en el mejor jugador del mundo gracias a su Balón de Oro.
Van Gaal y Rivaldo se habían enfrentado en el vestuario azulgrana porque el primero le exigía al brasileño que jugara pegado a la banda derecha y nunca le hacía caso, desautorizando sus órdenes a los ojos de sus compañeros. Rivaldo se negaba porque decía que ahí no podía rendir.
En esa comida, Van Gaal me dijo una frase que la he recordado siempre: “Vosotros creéis que Rivaldo es muy bueno, pero yo te digo que con once Rivaldos el Barça no ganará nunca una Copa de Europa. Con onces Cocus, sí”. Se refería, claro, a su compatriota, el centrocampista Phillipe Cocu, que estuvo seis temporadas en el Barça.
Y ahora, si me permiten, me gustaría pedirles su opinión: ¿Creen que el Barça podría ganar una Champions solo con 11 Lamine Yamal o tendría más opciones con 11 Raphinhas? ¿Con quién se irían a la guerra, con el brasileño o con el catalán?
Raphinha es el vivo ejemplo de lo que puede llegar a mejorar un futbolista a lo largo de su carrera deportiva. No fue jugador ‘top’ en sus inicios en el fútbol europeo, que transcurrieron en clubs como Vitoria Guimaraes, Sporting Club de Lisboa, Rennes francés y Leeds United.
Ya llamó la atención de Jordi Cruyff cuando era director deportivo del Maccabi de Tel Aviv y Raphinha jugaba en el Sporting. También Xavi Hernández lo monitorizó en su etapa de entrenador en Qatar. Por eso a nadie le extrañó que cuando los dos coincidieron en el Barça, una de las primeras cosas que hicieron fue pedir a Raphinha. No fue barato: 58 millones de euros. Aunque visto lo que se paga en la Premier Legue por cualquier medianía, una ganga. Hoy su precio supera los 100 millones de euros.
Antes de firmar por el Barça, Xavi llamó a Raphinha para convencerle que aceptara la oferta azulgrana, porque en esa época tenía otra muy jugosa del Chelsea. Fue determinante. También ayudó a que el representante de Raphinha fuera Deco. Xavi calificó el fichaje de Raphinha como “maravilloso y espectacular”.
Lo mejor del brasileño no es solo su definición, capacidad de llegada y asociación, también en su implicación, carácter, la energía que transmite y su compromiso. La expresión de sus ojos cada vez que el rival tiene la pelota es lo que le delata: mirada felina, retadora, en permanente estado de alerta para saltar y presionar, como un león ante la vista de su presa.
Estoy de acuerdo con Simeone, un jugador así, tan escaso hoy en día, merecía el Balón de Oro. Quizá no sea tan mediático, tan dado a la parafernalia, pero en mi equipo siempre quiero un Raphinha ... Y si hay que ir a la guerra, con él cerca. Hace mejores a los que están a su lado.
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