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Opinión | Tuercebotas

Hartazgo por las inscripciones

Más allá de la gestión particular de cada club, las normas financieras de la Liga dificultan a los clubs competir contra la Premier en un mercado inflacionado

Laporta habla sobre las inscripciones de Joan Garcia y Rashford

Laporta habla sobre las inscripciones de Joan Garcia y Rashford / Valentí Enrich/Ivan San Antonio

Hay una forma de afrontar la pesadilla de las inscripciones del Barça: al final, la junta presidida por Joan Laporta siempre lo ha conseguido y ningún jugador se ha quedado en fuera de juego administrativo (excepto Dani Olmo en los dos primeros partidos de la temporada pasada). Ya sea con las denominadas palancas (vendiendo patrimonio), con avales personales de los directivos, con inscripciones autorizadas por las lesiones de integrantes de la plantilla (Christensen, Araújo) o con litigios exprés en los que los órganos administrativos superiores fallaron a favor del Barça (Dani Olmo, Pau Víctor), el caso es que Laporta siempre lo ha logrado con su mezcla de optimismo, astucia, perseverancia y habilidad de jugador de póker de primer nivel. No debería haber, en este sentido, preocupación entre el barcelonismo: de una forma u otra, Laporta inscribirá a los jugadores.

El problema es que, después de lo de Olmo y Víctor, es difícil imaginar más salidas al límite. Pero nunca hay que menospreciar la capacidad de inventiva de Laporta; al acuerdo para promover el turismo en Congo me remito: hacer turismo en el país africano es un prodigio de imaginación geopolítica.

La venta multiusos

Varios veranos y ventanas de fichajes después, el barcelonismo ya sabe de qué va el asunto: el club vende, pero nunca es suficiente, y siempre hay que llevar a cabo la última venta dolorosa que, sin embargo, no termina de concretarse. Como esa venta multiusos —la navaja suiza que todo lo desbloqueará— no llega, durante todo el verano el club filtra off y on the record que no hay motivo de preocupación y que, poco a poco, todas las piezas encajarán. El club está tan tranquilo que el impresentable pulso con Marc-André ter Stegen se ha convertido en una cuestión de Estado. Laporta no mintió a los socios: utilizar su baja es la forma más directa de lograr la inscripción de Joan García. Lo cual significa que las otras vías —las que desde el club aseguran que sin duda funcionarán—, al menos no son tan directas.

Y así, la LFP ha logrado que en España un mero trámite administrativo sea una pesadilla. Lo es para el Barça, pero también para la mayoría de clubes de la Liga. ¿Mala gestión? De todo hay, y el Barça está lejos de ser un caso de estudio en las escuelas de negocios. Mucho debe solucionar la directiva de Laporta. Pero a la LFP se le va el talento a la Premier sin que sepa cómo frenar esa sangría.

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