Sobre Haaland, Messi y dónuts

Sobre Haaland, Messi y dónuts

OPINIÓN

Guillem Balagué

@GuillemBalague

Siendo entrenador del Real Madrid, José Mourinho informó a un amigo de la prensa que estaba a punto de realizar una visita relámpago a Londres. Aprovechó para comprar unos dónuts en los almacenes Harrods. Lo que sigue requiere una explicación previa. En inglés, la palabra dónut sirve también para describir a un tonto. El entrenador quería que le fotografiaran en el aeropuerto de Heathrow de vuelta a Madrid. Tenían que salir las bolsas de Harrods con los dónuts. Un nuevo paréntesis para esta anécdota que me está quedado un poco larga. El entrenador del Chelsea era André Villas Boas, ex asistente de Mourinho con el que acabó mal. El mensaje al fotógrafo fue el siguiente: “que se le vea con las bolsas. Será como decir que está llevando al donut (tonto, Villas Boas) de vuelta a la península Ibérica”. En esas cosas se ha entretenido a veces Mourinho. 

El caso es que fotos ‘por casualidad’ han existido siempre. Les cuento otra. Hace unos años, un jubilado Alex Ferguson se fue a comer con el entrenador del Tottenham y su asistente, Mauricio Pochettino y Jesús Pérez. El escocés quería dejar claro su preferencia para el siguiente mánager del Manchester United. A la salida del restaurante de Londres aparecieron unos cuantos fotógrafos. 

Y luego están las otras ‘casualidades’. Quién no recuerda el intercambio de favores entre Pini Zahavi y Joan Laporta: el Manchester United publicó en su web oficial, en junio de 2003, un acuerdo con el Barcelona por el traspaso de David Beckham si Laporta ganaba las elecciones; el Barcelona tenía que fichar a un cliente del superagente, Rustu Recber, que efectivamente llegó al Camp Nou.

Es verdad que distintas cerraduras deben abrirse con diferentes llaves, pero si el aterrizaje tan público del padre de Haaland y de Mino Raiola es parte de otro asunto (“mira Leo en lo que estamos”) me da que puede ser contraproducente. Que nadie olvide dónde estamos: hay que convencer a Messi para que se quede. Y presionándole (exagerando las posibilidades del proyecto deportivo o haciendo el minuto a minuto de una propuesta de renovación que todavía no ha llegado) se le aleja del Barcelona. A no ser que se quiera empezar a explicar su posible marcha; es decir, el ‘nosotros hicimos todo lo posible, pero…’. El City, como el PSG y otros equipos grandes, siguen pensando en Messi si el interés es mutuo. Para conseguir que se quede hace falta mucho más que el anuncio de una reunión en algún momento del futuro y una foto ‘por casualidad’.

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