Opinión
Grandes jugadores de pequeñas selecciones

Kvaratskhelia sufre cada vez que se aleja del PSG para defender a Georgia / ERDEM SAHIN / EFE
Cada vez más hay sorpresas. Las selecciones pequeñas están mejorando mucho, son más competitivas, mejor estructuradas, con varios jugadores propios jugando en las grandes ligas europeas y casi todas dirigidas por entrenadores extranjeros, en su mayoría exjugadores conocidos: Silvinho (Albania), W. Sagnol (Georgia), M. Rossi (Hungría), F. Calzona (Eslovaquia), F. Foda (Kosovo), entre otros. Fabio Cannavaro, desde el 6 de octubre, es seleccionador de Uzbekistán, ya clasificado para el Mundial.
Aparte de aportar mejoras en la metodología, aspectos técnico-tácticos y experiencia de competir, estos entrenadores han elevado el nivel de valentía, atrevimiento, ambición y han convencido a los jugadores de que pueden ganar a selecciones teóricamente mejores. Es decir, han incrementado el nivel competitivo mentalmente.
De momento, solo Inglaterra, de las selecciones europeas, está matemáticamente clasificada para el Mundial de 2026. En noviembre se jugarán los partidos clasificatorios y allí se decidirá la lista definitiva de los equipos directamente clasificados y los que jugarán los playoffs.
En estos momentos, selecciones no habituales en los mundiales, como Finlandia, Bosnia, Macedonia, Albania, Gales, Israel, Ucrania, Kosovo o Islas Feroe, tienen reales posibilidades de clasificar, y esto es bueno para el fútbol, porque demuestra que el fútbol está evolucionando.
Más que de las selecciones, quería hablar de los grandes jugadores que juegan en los mejores equipos de Europa y pertenecen a selecciones pequeñas. Ellos sufren mucho para ganar y tienen muy poca posesión del balón. Son líderes y titulares indiscutibles en sus equipos, pero sus rendimientos con sus selecciones no tienen nada que ver con lo que muestran en sus clubes.
Kvaratskhelia (PSG, Georgia), Salah (Liverpool, Egipto), Caicedo (Chelsea, Ecuador), Aslani (Inter, Albania), Muriqi (Mallorca, Kosovo), Barrios (Benfica, Luxemburgo), Sörloth (M. United, Eslovenia), Pavlidis (Benfica, Grecia), McTominay (Nápoles, Escocia), Laimer (Bayern M., Austria), Dovbyk (Roma, Ucrania), Elmas (Nápoles, Macedonia), Güler (Real Madrid, Turquía), Szoboszlai (Liverpool, Hungría), Robertson (Liverpool, Escocia) o el mismo Lewandowski (Barça, Polonia).
Todos estos futbolistas tienen mucha calidad, pero en las selecciones contrarias, el marcaje principal está enfocado en ellos, con espacios reducidos a su alrededor. Incluso hemos visto marcaje individual sobre ellos para tener control y minimizar su aportación.
Añadiendo a esto la poca posesión de balón de sus selecciones, es evidente que sus rendimientos no tienen nada que ver con lo que muestran en sus clubes, donde lideran las ligas, disputan partidos de Champions o otras competiciones europeas.
Recientemente, Kvaratskhelia (Georgia), contra España, aportó muy poco a su selección por los motivos antes mencionados. Para él, tener al lado a Vitinha, Nuno Mendes, Fabián, João Neves o Dembélé no es lo mismo que jugar con Mekvabishvili, Kochorashvili o Gocholleishvili, con todo el respeto del mundo. Con el PSG es uno de los mejores extremos de Europa y con Georgia, es uno más.
Salah, con Egipto, tiene muy poca participación, y con el Liverpool es uno de los mejores de la Premier. Caicedo, uno de los jugadores más caros o más cotizados de la Premier, con el Chelsea domina el mediocampo, pero con Ecuador, es un buen jugador sin poder demostrar mucho más.
Pavlidis, con Benfica, marca muchos goles y tiene mucho protagonismo, pero con Grecia, toca muy pocos balones. Robertson es muy ofensivo con el Liverpool, prácticamente ejerce de extremo, y con Escocia, es lateral izquierdo defensivo, con escasas incorporaciones al ataque.Muriqi es muy destacado con Mallorca, pero su rendimiento con Kosovo, sobre todo de cara a la portería, es muy pobre. La presencia de Dovbyk con Ucrania no ha sido tan destacada como con un buen Girona o ahora en Roma.
Lewandowski marcó solo dos goles en el Mundial 2022 en Catar. Estoy seguro de que si fuera jugador de España marcaría muchos más goles, algo que ya ha demostrado en el Bayern y lo mismo en el Barça.
Szoboszlai, jugando con Hungría la mayoría de los minutos, trabaja en contención, con pocas opciones de demostrar su capacidad como media punta, de asistir, marcar, lo que vemos cada partido con el Liverpool. En su momento, jugando con la selección de Armenia, Mkhitaryan sufría cada partido, con muy poca posesión, pero, a cambio, con el Inter, su capacidad como interior –box to box–, era destacable.
Queda claro y es evidente que un jugador talentoso, con mucha calidad y personalidad, para llegar a ser un top player, desarrollar y mostrar su fútbol, necesita ser rodeado de jugadores de su nivel, que le hagan crecer, mejorar y llegar a ser conocido e importante en el mundo del fútbol. Los grandes jugadores se hacen y explotan en los grandes equipos, jugando y ganando grandes ligas, competiciones europeas y mundiales.
Lamine Yamal no sería el mismo jugador jugando en un equipo pequeño o en una selección con muy poca posesión del balón, donde la mayoría de los minutos tendría que trabajar defensivamente y lejos de la portería contraria. Veríamos destellos de su calidad, pero no sería candidato al Balón de Oro o al Golden Boy.
Pedri, en equipos con 20-30% de posesión de balón, tendría demasiado desgaste en contención, muy presionado y obligado a jugar atrás o en lateral. Estaría casi todo el partido ubicado en el propio medio campo. No disfrutaríamos de sus incursiones, conducciones en profundidad, asistencias y creatividad en construcción.
En equipos pequeños es difícil ver un defensor central joven. Los entrenadores no se atreven a darles la responsabilidad de defender casi todo el partido, estar en contacto con los delanteros y tocar muy poco el balón. Posiblemente, aunque es un top central, a Cubarsí le pasaría lo mismo con estos entrenadores pero, en cambio, en el Barça, le es posible desarrollar y mostrar su fútbol, y con la selección, también.
No hay dudas. Para explotar el talento y desarrollar, mostrar la propia calidad futbolística, hacer disfrutar a los aficionados, los grandes jugadores deben jugar en los grandes equipos y en grandes escenarios.
Los grandes equipos hacen grandes jugadores.
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