El gran papelón que debe afrontar el Barça

El gran papelón que debe afrontar el Barça

Albert Masnou

Subdirector de SPORT

Jordi Cruyff conversa con Laporta
Jordi Cruyff conversa con Laporta | JAVI FERRANDIZ

"El domingo, tras perder, pienso en hacer 9 cambios para el próximo encuentro, el miércoles 6, el viernes 3 y el domingo vuelven a jugar los mismos hijos de puta de siempre”. La frase, de John Benjamin Toschack cuando era entrenador del Real Madrid y recogida en el libro ‘La Pelota nunca se cansa’ viene a reflejar el sentir que tiene en estos momentos Joan Laporta y su junta directiva. 

Los últimos resultados del equipo en Liga, el título del Madrid y la ausencia del Barça en las competiciones euriopeas, han sumido al barcelonismo en un estado de depresión que nada tiene que ver con la voluntad del presidente en la campaña electoral. El propio Laporta también lanzó mensajes claros para definir el nuevo Barcelona que quería: “Conmigo no hay temporadas de transición, perder tendrá consecuencias”, dijo entonces.

Y hoy, el Barça se encuentra en su tercera temporada en la que solo ha sumado un título (Copa del Rey) y la voluntad de acabar con el pasado. La quemazón es grande y el deseo de romper con esta dinámica está encima de la mesa. El problema es el mismo que tenía Josep Maria Bartomeu (tras Liverpool) u otros presidentes que viven temporadas aciagas (el PSG sin ir más lejos). Quieren ‘foc nou’ pero no es fácil porque el mandatario está sujeto a una responsabilidad económica que le maniata en las decisiones que realmente la gustaría tomar.

El PSG quiere vender a Neymar pero dificilmente lo hará, Bartomeu quiso romper con el poder del vestuario y lo logró solo a medias y Laporta ha llegado ahora a este mismo punto. Hay una serie de jugadores que siempre salen en las fotos de las grandes derrotas del equipo en las últimas décadas (caso Piqué, Busquets o Alba) y Laporta difícilmente podrá dar por acaba su etapa en el Barcelona porque hay unos contratos de por medio, porque todos ellos han aplazado sueldos y es ahora cuando viven sus últimos años de contrato cuanto más dinero deben cobrar (42 millones en el caso de Piqué)... y porque el club no cuenta con el freno de Xavi, quien no le apoya en esta operación limpieza.

Así pues, ahora la dirección deportiva debe pensar qué fichar pero luego viene el ardúo trabajo que es el de a quién dar salida. La lista de bajas es enorme porque el equipo pide a gritos una regeneración y porque desde el departamento económico también exige una rebaja sustantiva en la masa salarial o, algo que no llega, una aportación de los sponsors para aumentar el nivel de ingresos. De momento, un callejón en el que no se aprecia la salida

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