Riqui Puig durante la tanda de penalties de la primera semifinal de la Supercopa de España de fútbol entre la Real Sociedad y el FC Barcelona que se disputa en el Nuevo Arcángel, en Córdoba

La gran noche de la plantilla blaugrana

OPINIÓN

Lluís Miguelsanz

Jugar sin el mejor del mundo siempre es una mala noticia. Y más para un Barça que tiembla con cualquier detalle. La baja de Messi era un hándicap, pero también un reto para una plantilla muchas veces criticada. Y fue su gran noche. Porque, a pesar de que la Real dominó en algunas fases del partido, el grupo dio un nivel competitivo impresionante. Llegaron frescos a la prórroga a pesar de las numerosas bajas que había y el fondo de armario dio la cara con alguna reivindicación clara como la de Riqui Puig. El gesto de lanzar el último penalti y decisivo habla por sí solo de la personalidad que tiene este chico.

TER STEGEN, TREMENDO Es cierto que el Barça no disponía de Messi, pero sí tuvo al Messi de los porteros, Ter Stegen. El alemán es una bendición cuando el equipo lo necesita. Mantuvo al Barça vivo durante la prórroga y se marcó un auténtico festival en los penaltis. Tener un portero así es casi una garantía de títulos. El Barça y, sobre todo, su vestuario se dieron un baño de autoestima tremendo. Ahora solo queda rematar el gran enero en la final.

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