Opinión
El gran fracaso es de Florentino
El presidente blanco no sabe perder y siempre encuentra un culpable para sus derrotas

Joan Laporta y Florentino Pérez, en una imagen de archivo / VALENTI ENRICH
La prensa madridista se fue a dormir satisfecha porque el Barça no había humillado al Real Madrid, una manera estúpida y vergonzante de empequeñecer un poco más a un club que hace ya demasiado que no sabe si llueve o hace sol. La extraña voluntad de no querer ver la realidad convierte a quienes siguen sus informaciones en desinformados que solo saben gritar el nombre de Negreira. Que si el Barça no fue mejor, que si el Madrid salió reforzado, que si el Barça no brilló, que si brotes verdes en el Madrid... Los blancos señalan la luna y solo son capaces de ver su propio dedo.
Seguramente, todos esos análisis, que no pasarían el más mínimo filtro de un observador neutral, llegan por dos motivos: por un lado, el de no asumir que el proyecto del Barça es el más sólido y serio y, a partir de ahí, combatirlo y, por el otro, la sumisión vasalla y ya patológica hacia Florentino Pérez, al que nadie quiere molestar con críticas encendidas hacia su equipo. Obviar lo obvio les sale ya de forma natural, sin esfuerzo y sin consigna alguna.
Luego llega Florentino y, horas después, los deja en ridículo cargándose a Xabi Alonso porque lo que vio en Jeddah no le gustó nada. La soga la tenía al cuello hace semanas, pero había que esperar el momento. Era solo cuestión de tiempo porque la sentencia estaba redactada, firmada y sellada por el Ser Superior. El tolosarra quiso aferrarse al banquillo convertido en una mezcla pseudoelegante entre Mourinho y Bordalás y aparcó un autobús desesperado frente a la portería de Courtois que no conducía nadie.

Xabi Alonso, despedido como técnico del Real Madrid / SPORT.es
Sus futbolistas hace tiempo que le perdieron el respeto. Lo hizo Vinicius en el clásico de Liga y lo hizo Mbappé cuando mandó al equipo no hacerle el pasillo al Barça tras ganar la Supercopa. El Real Madrid no huele un título ante el Barça desde que llegó Flick y eso es algo insoportable para un club convertido en un número al que le importa poco cómo juega su equipo porque el ridículo y la humillación no está en el juego, sino en la derrota. Y Florentino está acostumbrado a ganar siempre, no sabe perder y siempre encuentra un culpable para sus derrotas.

Arbeloa dirigiendo al Real Madrid Castilla / Marc Gómez / RealMadrid.com
Pero Xabi Alonso, a quien su amigo Arbeloa, otro soldado de Mourinho, un viejo conocido del barcelonismo, ha traicionado, no es el único perdedor de esta historia. También lo es quien hizo la planificación deportiva, quien le firmó el contrato que ahora se rompe y, sobre todo, quien no le dio los galones necesarios para que su ascendencia en el vestuario le permitiera tomar decisiones por encima de los egos de sus futbolistas. El fracaso de Xabi Alonso es, por supuesto, el fracaso de Florentino Pérez, al que sus vasallos seguirán sin cuestionarle nada porque prefieren ruborizarse a ver peligrar sus castillos de arena blanca.
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