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De las goteras y los calendarios

El palco presidencial del Camp Nou durante el FC Barcelona-Real Oviedo

El palco presidencial del Camp Nou durante el FC Barcelona-Real Oviedo / JORDI COTRINA / EPC

El partido del domingo del Barça ante el Oviedo, victoria y gol de fantasía de Lamine Yamal al margen, da para dos consideraciones, al menos, aunque sean cuestiones irresolubles, si no inexorables.

El aguacero de los últimos minutos dejó una imagen insólita del presidente Joan Laporta y el resto de directivos encajando el chaparrón y con el del Oviedo y el resto de invitados en el palco escondidos bajo los paraguas. Según las estadísticas que maneja el responsable de la instalación Joan Sentelles, volverá a ocurrir una vez y media más. No es para bromear, ni siquiera para frivolizar. No le hace ningún bien en la reputación del FC Barcelona.

Creo que el equipo no debería haber jugado en el Camp Nou hasta que la obra estuviera terminada. Es lo que habría hecho un club serio. Claro que se entiende la prisa por volver porque ya se llega demasiado tarde y hay un préstamo a devolver y una deuda excesiva y es urgente rentabilizar la instalación lo antes posible. Sin embargo, añadir mal a tarde nunca ha sido una buena solución. La criatura llora sobre mojado, he aquí la cuestión.

Los azulgrana no rompieron al Oviedo hasta que la defensa asturiana no cometió dos errores de pardillo [colista]. Que fueran dos errores provocados por la presión de Lamine Yamal, primero, y Raphinha, después, no desmiente que el juego del equipo hasta ese momento fuera pésimo.

El técnico Hansi Flick lo reconoció y lo justificó por los viajes y el calendario que deben asumir. Tiene toda la razón. Yo aún quiero creer que un día los clubs y sus futbolistas, con el apoyo de los entrenadores, se plantarán ante las ligas y los entes federativos y el resto de agentes y dirán que ya basta y exigirán un calendario de competiciones racional y ordenado. Sin embargo, mi confianza es nula porque la tendencia de todos los deportes es no dejar ni un día del año sin competición. En esta cuestión, la criatura berrea más que llora sobre encharcado.

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