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Opinión

Lo de Gavi es imperdonable

En el fútbol profesional nadie mira por el jugador, sino por sus propios intereses

Gavi, junto a Araujo, Pedri y Lamine Yamal tras ser operado

Gavi, junto a Araujo, Pedri y Lamine Yamal tras ser operado / @pablogavi

Gavi es el último caso de joven futbolista al que el fútbol profesional está castigando con dureza. Con una dureza extrema. Lo que sucedió en noviembre de 2023 sigue siendo desde todos los puntos de vista un salvajada. Aquel día, en un España-Georgia, Luis de la Fuente mantuvo sobre el terreno de juego al futbolista pese a haber recibido una entrada muy dura que le había lastimado la rodilla. Minutos después todo eran llantos. Dos años después, el jugador, con solo 21 años, ha sido operado dos veces de la misma rodilla y va camino de perderse una nueva temporada, la que tenía marcada en rojo para su resurrección.

Gavi, en un entrenamiento con el FC Barcelona

Gavi, en un entrenamiento con el FC Barcelona / FC BARCELONA

Los intereses de unos y otros acaban pasando por encima de la salud de los futbolistas, que son los que pagan la fiesta con su físico por mucho dinero que cobren. El caso de las selecciones es de traca porque, además, quienes asumen el salario de los internacionales son sus respectivos clubs. Lo de la selección española es aún más grave porque los futbolistas están obligados por ley a acudir a la llamada de su seleccionador. Lo que está pasando con Lamine Yamal es la última prueba de su abuso de poder y del trato negligente con el que gestionan al jugador. Aquí solo se mira el DNI para ver si aparece el ‘Reino de España’, la edad de nacimiento es solo un número sin importancia.

Y no debería ser así porque no es lo mismo tener 18 años que tener diez más. Jugadores como Lewandowski, Frenkie de Jong o Koundé conocen sus cuerpos a la perfección; un juvenil aún no tiene esa experiencia. Ocurrió con Pedri, al que exprimieron hasta poner en riesgo su carrera, como pasó con Ansu, aunque en este caso el error también fue suyo al no querer operarse.

Luis de la Fuente y Lamine Yamal durante un partido de España

Luis de la Fuente y Lamine Yamal durante un partido de España / AP

Y en este punto está la clave de todo: la última palabra la tiene siempre el paciente, como ocurrió con el mismo Gavi, pero si el diagnóstico lo hace un médico, debe ser su opinón, que por algo ha estudiado medicina, la que tenga más peso, nunca la de un fisioterapeuta o un entrenador, por mucha experiencia que atesoren. Ha ocurrido en el Barça, donde, tras diagnosticársele una pequeña fisura en el menisco interno de la rodilla derecha a finales de agosto, se optó por un tratamiento conservador que ha resultado contraproducente. Pruna optaba desde el inicio por la operación. Lo peor de todo es que nadie aprende porque la rueda debe seguir girando y si la carrera de un futbolista se trunca, ningún problema, por detrás vienen otros que ocuparán su lugar. Lo dijo Flick cuando se quejó con razón de la gestión de De la Fuente con Lamine: “Esto no es cuidar a los jugadores”. El seleccionador ha respondido: “No me acuerdo, no me interesa”. Lamine sigue de baja y Gavi, al quirófano.