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Fútbol antes que goles

Para encontrar su mejor versión, el Barça debe pensar antes en el juego que en los goles

El Barça reaccionó en una segunda parte muy efectiva

El Barça reaccionó en una segunda parte muy efectiva / Dani Barbeito / SPO

Hubo un tiempo en el fútbol en que los aficionados recitaban de memoria las alineaciones de sus equipos preferidos que, por aquellos tiempos, tenían siempre a cinco delanteros en su once inicial. Joan Manuel Serrat inmortalizó la famosa delantera del Barça de las Cinco Copas, con Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Eran tiempos, claro, de muchos goles porque todos los equipos pensaban más en atacar que en defenderse.

Ayer el Barça necesitaba goles y Hansi Flick pensó en algo similar alineando contra el Copenhague a Lamine Yamal, Fermín, Lewandowski, Olmo y Raphinha. Sucedió, sin embargo, que como en su primer ataque el equipo danés marcó el 0 a 1 y cambió su dibujo inicial para acumular cinco defensas y cuatro centrocampistas, el Barça se atascó en su locura ofensiva. Quiso marcar tantos goles que se olvidó de producir fútbol: apenas dos claras ocasiones antes del descanso, de Lewandowski, en un mano a mano con el portero y de Eric, con un chutazo al larguero. Demasiada ansiedad para bajar el balón al suelo y entender lo que exigía el partido.

Tras el descanso, Flick lo cambió todo, con sus instrucciones y con el cambio de Bernal por Eric, que se sintió mareado y tuvo que salir del partido. El mensaje fue claro: el Barça marca los goles como consecuencia del juego así que, antes de pensar en el marcador, era necesario ordenarse sobre el césped, juntar líneas, fijar bien las alturas de los interiores para dominar en campo contrario y para presionar bien -el técnico alemán cambió a un 4-3-3 muy definido-, y, en último término, generar las ocasiones necesarias para aspirar a la clasificación directa a los octavos de final.

Y así llegó el empate de Lewandowski y el gol afortunado de Lamine Yamal para poner al Barcelona por delante y cambiar la dinánima del partido. Después, en manifiesta superioridad futbolística, marcaron Raphinha, de penalti, y Rashford, de falta, para el 4 a 1 definitivo. Misión cumplida: el Barça es quinto y podrá mirar los partidos de play-off de acceso a la siguiente ronda desde el sofá de su casa.

El Barça llega al mes de febrero con los objetivos fijados cumplidos, líder en la Liga, con opciones en la Copa, con la clasificación directa a octavos en la Champions y con el titulo de la Supercopa, en el bolsillo. Hansi Flick sabe, sin embargo, que especialmente sin balón hay que seguir mejorando porque no es de recibo que el Barça haya encajado goles en todos los partidos de Liga de Campeones. En este sentido hay que pensar que el rival no siempre será el Copenhague y que experiencias como la del Inter, de la temporada pasada -siete goles encajados en los dos partidos de semifinales-, deberían servir para algo.