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De la Fuente, entre Joan Garcia y Unai Simón

El seleccionador de España, Luis de la Fuente

El seleccionador de España, Luis de la Fuente / EFE

Ser portero de fútbol es un oficio duro y desagradecido. En cada equipo o selección solo puede jugar uno y además es el que generalmente se lleva la peor parte. Las victorias son de los goleadores, las mejores imágenes de televisión son para los abrazos y las celebraciones, cuanto más llamativas mejor, mientras los primeros planos de los porteros suelen coincidir con los momentos de tristeza por un gol encajado. Son tipos especiales, algunos les llaman locos y la verdad es que un poco loco sí hay que estar para meter la cabeza entre los pies de un delantero dispuesto a reventar un balón

Con este panorama, lo normal es que juegue el mejor, pero ahora ya ni eso. Joan Garcia, el mejor de la Liga y muy posiblemente del mundo, no va a la selección. Y sin quererlo, protagoniza un debate diabólico que acabará mal. Hay quien defiende que el seleccionador ponga, aunque no esté en forma, al que, con otros diez, doce o quince compañeros, no lo olvidemos, ha ganado mucho con la selección.

Mala semana para debates, por cierto. El que nos pretenden vender como intocable, Unai Simón, se ha tragado dos bolas de considerables dimensiones y al que no le dan bola, ha hecho la parada del siglo en el derbi catalán. De entre todas las chorradas que se escuchan sobresale una: el seleccionador ha de jugar con los suyos... ¿Cómo, qué? ¿Es que hay jugadores que no son de los seleccionadores?

Es urgente que De Fuente haga lo que hizo Flick con Joan y Ter Stegen y deje las cosas claras. Si no, seguirán hablando por él y utilizándole junto al bueno de Unai Simón para alimentar lo que solo es una campaña mesetaria contra el portero del Barça.