Xavi celebró por todo lo alto el tanto de Depay

Más allá de la flor de Xavi

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

Llevamos tres partidos con Xavi y es evidente que Xavi aún no ha conseguido que su Barça juegue mejor y gane con brillantez y espectáculo. Pero Xavi lleva menos de tres semanas en el cargo y ha cogido un equipo roto por las lesiones, descompensado y deprimido. Ha tenido suerte en estos tres partidos, sí, pero la suerte hay que buscarla. Se nota un trabajo táctico en el equipo que podrá salir mejor o peor, pero lo hay.

El segundo gol en Villarreal surgió de algo pensado, el lanzamiento de Ter Stegen hacia un espacio creado previamente... claro que también tuvo que fallar un defensa rival, pero sin la idea no habría llegado la acción. Y así, más: los extremos, la posición de De Jong, premiada ya con un gol... Y luego, la labor psicológica. Xavi le ha dado un vuelco al vestuario. Ha puesto orden sin que parezca disciplina. Los jugadores han recuperado la confianza y personalidad, ahora no bajan los brazos como antes en Lisboa, en Vallecas o en Vigo. Y esto es mérito de Xavi, no solo de su flor.

Las flores

Miren, el fútbol, además de un deporte, es un juego y en todos los juegos el azar es una parte importantísima, ¡en todos! Recuerden a Menotti y "la suerte de los campeones" una frase excelsa que proclama con toda rotundidad que para ser campeón hay que tener suerte. Suerte, por ejemplo, de que el árbitro no vea la mano de Maradona ante Inglaterra en el Mundial 86 bautizada por el propio interesado como la mano de Dios, elevándola ya a la intervención divina. O el penalti fallado por Djukic en el último minuto de la Liga 93-94 que hizo campeón al Barça. La flor de Cruyff, que ya venía de dos temporadas anteriores surtiendo efecto en Tenerife.

Hay muchas flores en esto del fútbol. Y no todas azulgranas. Las blancas son históricas. El gol de Sergio Ramos en el minuto 93 en la final de la Champions de 2014 es la más clara. Fue la flor de Ancelotti (¡cuidado!). Después, la flor de Zidane: otra final ganada por penaltis al Atlético, los sorteos de Champions, tropecientos goles en el último minuto, penaltis en campos vacíos por la pandemia… La flor de Zidane es famosa en el mundo entero. Pues bien, ahora toca la de Xavi. Perfecto.

La clave: La suerte hay que buscarla y Xavi la busca con su buen trabajo

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