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Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

La final soñada por la Liga y por Tebas

Javier Tebas.

Javier Tebas. / Javier Etxezarreta / EFE

A Javier Tebas, presidente de la Liga, le ha tocado la lotería. Tiene ante sí la final soñada, un partido decisivo entre el FC Barcelona y el Real Madrid que decidirá el título. Por mucho que la Premier League venda más derechos de televisión por todos los rincones del mundo, por mucho que la los clubes ingleses tengan más sponsors o puedan comprar los jugadores que quieran, Tebas puede sacar pecho esta semana de algo único.

No hay en el mundo dos clubes que despierten tanto interés como Barça y Madrid. Nadie cuenta con tantos seguidores en el mundo. Son los número 1 en venta de camisetas porque la mayoría de los aficionados del planeta apoyan al Barça o al Madrid. Con este escensario, jamás había pasado algo como ahora: El título de la competición de la regularidad se decidirá como si fuera una competición del KO. En un partido.

Al final del mismo, puede haber un equipo campeón que celebre el título por el césped u otro que, pese a tener pocas opciones de ganar el título, se regodee del Barça por tener que conquistar un título de mala manera, sin haber podido derrotar al Madrid en su estadio, viendo como sus aficionados se van del Camp Nou con la cola entre las piernas y esperando que el equipo tenga que campeonar lejos de su estadio, con la sensación que el trofeo está decafeínado. Es una final para los dos equipos porque en juego está el título, pero sobretodo el orgullo, que a veces es más importante que un trofeo.

Algo más que un partido

Es también un ejemplo de una manera de funcionar. Y hay un detalle significativo. Hay que admitir que Barcelona y Madrid se gastan mucho dinero en fichajes, pero las dos estrellas de sus equipos han llegado al club sin pagar nada en traspaso. Mbappé y Lamine están aquí porque quieren.

Javier Tebas tiene motivos para sonreír e incluso plantearse, para próximas temporadas, retrasar algo más de lo habitual en el calendario el clásico. Este partido entre Barcelona y Madrid, o Madrid y Barcelona, acostumbraba a ser el abril.En esta ocasión ha sido en mayo. Antes era un encuentro importante que servía para decantar un campeonato. En mayo es una final. Y, publicitariamente, a nivel de televisión y de expectación, es algo mucho más atractivo.