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Jordi Carné

Jordi Carné

Redactor de Barça.

Fichajes que esconden mensajes

La de Rodri es una de esas incorporaciones que convierten a un equipo que ya era ganador en un equipo campeón

La llegada de Rodri y su próxima incorporación al equipo

La llegada de Rodri y su próxima incorporación al equipo / Sport.es

"Hemos salvado al Barça y ahora queremos cerrar una de las etapas más gloriosas de nuestra historia", dijo Joan Laporta en la presentación de su candidatura para presentarse a las elecciones del 15 de marzo de 2026. El entonces presidente saliente sacó pecho del resurgimiento deportivo, social e institucional y de cara a su segundo mandato puso el foco en la recuperación definitiva a nivel económico. Su junta directiva había progresado mucho en esta materia, pero aún tenía margen de mejora, especialmente en la reducción de la deuda y la finalización de las obras del Spotify Camp Nou con lo que esta conllevará en la partida de ingresos.

Menos de medio año después, el mercado que está completando Deco confirma que el Barça, sin ninguna duda, ha vuelto. El fichaje de Rodri es el mayor exponente de ello: el club hará un esfuerzo económico muy importante (entre el traspaso y el salario) por el mejor futbolista del mundo en su posición a pesar de que acababa contrato el año que viene y de que reforzar la medular no era una prioridad. No es una cuestión menor. En los últimos años, la entidad culé se ha limitado a tapar ‘agujeros’, a acometer únicamente aquellas incorporaciones realmente necesarias. La llegada del MVP del último Mundial y el Balón de Oro de 2024 en una sala de máquinas que ya era top en el fútbol europeo es una de aquellas operaciones que convierte a un equipo ganador (porque el Barça ya lo era, sobre todo en España) en un equipo campeón.

El fichaje de Rodri es un mensaje a los rivales. Hansi Flick no se conforma con el notable de sus dos primeras temporadas en el banquillo blaugrana; quiere el excelente. La directiva de Laporta todavía está lejos de poder presumir de que la situación económica está revertida al cien por cien, pero poder desembolsar 60 ‘kilos’ por un jugador de 30 años, en plena madurez competitiva, y 70 más por Anthony Gordon, un extremo en edad de rendimiento inmediato y con experiencia en la Premier y la Champions League, es un golpe sobre la mesa y una demostración de fuerza. Se mire como se mire.

Los tiempos de fichar agentes libres, oportunidades de mercado como Adeyemi y jóvenes con proyección como Bardghji o Bisiwu aún no han acabado. El Barça seguirá explorando todas las opciones posibles porque así debe hacerlo. Pero ya puede volver a fijarse en aquellos futbolistas en el mejor momento de sus carreras. Y arrebatárselos a contrincantes como el Real Madrid en el caso de Rodri o el Bayern Múnich en el de Gordon. Es un asunto mucho más relevante de lo que puede parecer a simple vista.

La dirección deportiva barcelonista debe cerrar, en las dos últimas semanas del verano, la carpeta más importante. La del ‘9’. El club sigue con Julián Álvarez entre ceja y ceja, pero el Atlético de Madrid no cede y el tiempo apremia. El ‘baile’ de nombres de alternativas al argentino ya ha empezado. Luis Suárez, Lautaro Martínez, Viktor Gyökeres, Georges Mikautadze... Deco tiene un plan y merece toda la confianza del mundo. ¿Mi opinión? Si Julián no puede ser, Mikel Oyarzabal sería el candidato ideal en un mercado de precios incomprensiblemente desorbitados. Por edad (29 años), perfil, encaje futbolístico y su cláusula de 75 millones de euros.