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La farsa de los premios

Cata Coll en una parada de la tanda de penaltis que ganó el Barça 3-4 para llevarse la primera edición del Duelo de Estrellasante el equipo de las Estrellas de la Liga BBVA MX Femenil

Cata Coll en una parada de la tanda de penaltis que ganó el Barça 3-4 para llevarse la primera edición del Duelo de Estrellasante el equipo de las Estrellas de la Liga BBVA MX Femenil / FC BARCELONA/Eric Alonso

Hace unas semanas, en la previa del Barça-Bayern, algunas exfutbolistas aseguraban que Aitana Bonmatí no merecía el Balón de Oro porque había estado “mucho tiempo lesionada”. Falso: se perdió un partido y medio de la Euro por una meningitis. También defendían que los premios deberían votarlos las propias jugadoras. Pues bien: en el único galardón que votan solo futbolistas –el World11 de FIFPRO, con más de 6.000 votos– Aitana fue la más votada. La más respetada por sus compañeras. Punto.

El problema no está ahí, sino en el resto del once. Las futbolistas, en general, no siguen el fútbol más allá de su competición y algún gran torneo. Y eso limita la visión. Para elegir a las mejores del año habría que valorar impacto en el equipo y relevancia en la conquista de títulos, con especial peso de la Champions y de los torneos continentales con la selección (Euro, Copa América, Copa África...).

Y, aun así, la lista de nominadas dejó fuera a jugadoras esenciales. No estaban Ewa Pajor, máxima goleadora de la temporada y ganadora del trofeo Gerd Müller; ni Claudia Pina, máxima goleadora de la Champions y decisiva para que España llegara a la final de la Euro; ni Irene Paredes, la mejor central del curso; ni Klara Bühl, clave con el Bayern y con Alemania. Ni Dumornay, ni Kaneryd, ni Baltimore. Y lo más incomprensible: Mariona Caldentey, finalista del Balón de Oro a muy pocos puntos de Aitana, ni siquiera aparecía.

En cambio, sí figuraba Mary Earps, portera de un PSG que no ganó nada y que cayó en fase previa de la Champions, y que además no jugó la Euro tras retirarse de la selección. Y no estaba Cata Coll, decisiva con el Barça en semifinales y final de Champions y fiable con España.

En el once final aparece Millie Bright, que no jugó la Euro. También Ghizlane Chebbak, que luchó por la permanencia con el Levante Badalona y cuya Copa África no fue determinante. Y no está Patri Guijarro, sexta en el Balón de Oro y una de las mejores futbolistas del mundo. Está Barbra Banda, cuyo rendimiento este curso no fue el mejor. Está Chloe Kelly, suplente la mayoría del año. Está Ona Batlle en la izquierda porque había que poner a Bronze en la derecha. Aunque, por fin, se reconoció el nivel de la catalana.

Todo esto no invalida el premio, pero sí lo desdibuja. Si queremos que el fútbol femenino sea tomado en serio, no podemos permitir que sus galardones parezcan votaciones de simpatía. Ver más fútbol. Mirar más allá de lo propio. Entender quién fue decisiva y dónde. No es tan complicado. El fútbol femenino está en un momento histórico. Precisamente por eso, no puede permitirse parecer un chiste