Koeman habla del PSG Barça

Exigencia máxima y los amigos

OPINIÓN

Guillem Balagué

@GuillemBalague

Ala eliminación de la Juve le han seguido duras críticas a su máxima figura, Ronaldo, y al entrenador, Andrea Pirlo. Zinedine Zidane está en juicio constante. Dentro del Bayern se duda de Hans Dieter Flick. Y así ha de ser. La exigencia del entorno, del club, de la afición en estos clubs hace que nunca se llegue a un punto de felicidad absoluta. En eso consiste vivir en lo más alto y quien no lo quiera entender que se baje del autobús. En eso pensaba volviendo de París donde me crucé con compañeros y ex futbolistas del Barcelona. La sensación imperante era sorprendentemente la de satisfacción. Entiendo a los que preferirían que Ronald Koeman se quedara. Pero me da que la mayoría contempla con alivio la última foto e ignora la película. Koeman ha sido el entrenador perfecto para esta época convulsa. El asta donde se sostuvo una vela amenazada por la tramontana más salvaje. De hecho, la dirección deportiva aconsejó hace más de dos años a Josep Maria Bartomeu que lo trajera para facilitar una transición que, como se está viendo, iba a ser siempre traumática después de tantas victorias. El ex presidente aceptó a Eric Abidal para esa labor y no tanto a Koeman, hasta que fue el propio Bartomeu el que fichó al holandés, respetado por los medios y al que se le dejan pasar cosas que no se perdonó a otros. 

Me pregunto qué diría Ronald Koeman si estuviera viendo lo de ahora desde fuera. Quizá recordara que, pese a la excitante media parte en París, el Barcelona quedó eliminado por un global de 5-2. Que hay que pedir mucho más. El preparador ha tenido flexibilidad táctica aceptando el consejo de los jugadores para dejar atrás el 4-2-3-1 en favor de un 4-3-3 más conocido. Y respondió positivamente cuando los propios futbolistas le invitaron a arriesgar con un 3-5-2 que funcionó tan bien contra el Sevilla y en la vuelta ante el PSG. Desde otro punto de vista, se podría hablar también de falta de reflejos. Su apuesta por la juventud y su discurso está siendo lógicamente aprobada por aquellos que le admiran. Pero, ¿es suficiente? 

Me parece que se ha bajado el listón, que para convencer a Leo Messi falta bastante más. No solo nombres, sino también una apuesta por el detalle y una mayor energía, ideas modernas del juego que puedan retar a los más grandes. Sí, un perfil Julian Nagelsmann o Xavi. El Barcelona no solo debe aspirar a lo más alto; entre todos se debería crear la exigencia máxima, incluso si eso supone decepcionar a un amigo

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