Eurovisión

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Carme Barceló

Periodista en SPORT

Las mejores imágenes de una noche de récord
| Ferrándiz / Ramírez

Allá donde se cruzan los caminos, pongamos que hablo… de Turín. Querido Joaquín Sabina, perdóname por cambiar la ubicación de tu letra. El Real Madrid ya tiene lo que quería: su final épica de la Champions, su Mbappé comiendo en el restaurante de Dani García de la capital (veremos si acaba como la noche del fax) y su justificación para no fichar a Haaland y ‘cedérselo’ a Pep Guardiola.

Yo sé que me lo perdonas porque eres un ‘colchonero’ de buen ver, como Pancho Varona, y sé que te alegras de todo lo bueno que tenga que ver con el fútbol y la música. Porque si el Atleti ha sido santo y seña del fútbol femenino, se dice y no pasa nada. Porque si el Barça Femení juega una final en Turín el sábado 21 y el que viene sea Chanel la que representa a España en Eurovisión, se alegran unos y unas y tampoco pasa nada. Todo lo contrario. Porque todo lo que suma, no resta. Y debemos congratularnos de los éxitos del colectivo que sirven para hacer más grande la marca ‘futfem’.

Que la casualidad nos lleve a una ciudad italiana de referencia futbolística al más alto nivel es un regalo y una lectura positiva del empoderamiento femenino. Seguro que Rigoberta Bandini, un maravilloso verso libre del panorama musical, votaría a su rival en Eurovisión. Van de la mano en la visibilidad y en la lucha por sus mismos derechos. Lo mismo sucederá con las que se quedaron en el camino de la UWCL. Más allá de la rivalidad está la igualdad. Dicho esto, ojalá que el Barça Femení afine y marque el ritmo de esta final que merece ganar.

A veces, escuchando a Xavi, reconozco trazas de lo que veo en la mayoría de los partidos de las de Giráldez. El concepto ‘pulcritud’ describe bastante lo que la mayoría de las jugadoras azulgrana llevan en su ADN (que existe, está demostrado y a las pruebas deportivas me remito). Comprendo a ese entrenador que se desespera cuando se pierde un balón en un pase corto o no se sabe cómo retenerlo en décimas de segundo.

Él sabe lo que es y, sobre todo, cómo se hace. Es imposible que en su disco duro quepa otra forma de ver el fútbol y morirá con ello por bandera. Su concurso eurovisivo fue un fracaso, sí. El Barça cayó en Europa League de forma vergonzante y vergonzosa y es posible que le doliera más a él que a cualquier integrante de la plantilla. Pero él es el director de esta orquesta y tiene la varita. El dinero sale de otro sitio y Xavi es el encargado de conseguir esos mínimos que te aseguran el podio y los ‘bolos’ de invierno y de verano. A mí me gusta como suena. ¿Y a usted, apreciado lector?

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