De la estupefacción a la resignación

De la estupefacción a la resignación

Lluís Mascaró
Benzema celebra su gol de penalti en el Bernabéu
Benzema celebra su gol de penalti en el Bernabéu | AFP

Estupefacción. Es la palabra que mejor define el estado de ánimo de muchos culés tras la milagrosa clasificación del Madrid para la final de la Champions. Incredulidad. Es la sensación que se ha apoderado de todos los barcelonistas después de ver (sufrir) la tercera remontada heroica y consecutiva del equipo blanco en la Copa de Europa. Resignación. Es la decisión vital que han adoptado estos mismos socios y aficionados del Barça al constatar que el conjunto de Ancelotti es capaz de conquistar la ‘decimocuarta’. No hay lógica futbolística que sustente el triple milagro del Madrid y eso, evidentemente, genera un enorme desconcierto en aquellos que quieren explicar racionalmente lo que es inexplicable.

Si intentáramos aplicar una simple regla de tres a la actual situación, los fundamentos de las matemáticas saltarían por los aires. Veamos: el Barça ganó 0-4 al Madrid en el Bernabéu, pero fue eliminado de la Champions en la fase de grupos. El Madrid, que fue humillado por los blaugranas en su estadio, está clasificado para la final de la Copa de Europa. Que alguien interprete este surrealismo... No hay manera de entender lo que es inentendible. Solo queda, pues, rendirse a la evidencia. Y encomendarse al fútbol total del Liverpool. Si Klopp no evita lo que parece inevitable, el Madrid conquistará un doblete histórico teniendo, como tiene, el peor equipo de los últimos años. Y sin jugar absolutamente a nada...

Como me comentaba ayer un importante pensador culé, el barcelonismo tiene que aprender a desprenderse de su ‘madriditis’. Estar siempre pendiente de lo que hace el equipo blanco solo puede acabar generando una tremenda frustración... El gen ganador del Madrid es imbatible. Nunca hay que darle por muerto. No siquiera cuando está enterrado. Y esta temporada ha sublimado su poder paranormal en una Champions que, desgraciadamente, se ha convertido en una pesadilla para el Barça.

La mejor opción es intentar olvidarse de lo que haga el Madrid. Si gana, pues que le vamos a hacer. Si pierde, perfecto. Sin obsesionarse ni un segundo por los resultados del equipo blanco. Centrarse únicamente en lo que hace el Barça. Y esperar que la próxima temporada sea mejor. Mucho mejor. Y se pueda competir por todos los títulos. Por la Liga, por supuesto. Y por la Copa de Europa. Aunque habrá que ser muy superior al Madrid para ser campeón. Como siempre... Es la historia del Barça. 

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