Una España épica presenta candidatura

Una España épica presenta candidatura

Lluís Mascaró
La euforia de España
La euforia de España | AFP

El 11 de julio de 2010, España logró el mayor éxito deportivo de su historia al conquistar el Mundial de Sudáfrica. Un gol de Iniesta en el minuto 116 de la prórroga dio un triunfo legendario a una selección irrepetible. Han pasado casi 11 años y de aquel equipo solo queda Busquets. La decadencia de aquella selección mágica, por el inexorable paso del tiempo, dio paso a una etapa de transición repleta de decepciones. Hasta que Luis Enrique tomó el mando para protagonizar una revolución que debía rearmar futbolísticamente a la selección. La Eurocopa era la primera prueba de fuego de este nuevo proyecto. Y tras un inicio dubitativo, con dos empates en los dos primeros partidos ante Suecia y Polonia, España ‘explotó’ goleando a Eslovaquia y, sobre todo, logrando ayer la clasificación para los cuartos de final superando a Croacia en un encuentro tan trepidante como inexplicable. La selección de Luis Enrique mostró su candidatura a luchar por el título ofreciendo su mejor versión futbolística y competitiva: fue capaz de darle la vuelta al marcador después de un error garrafal de Unai Simón (que acabó siendo el héroe), se sobrepuso a la remontada de Croacia que forzó a la prórroga y decidió el duelo en unos épicos minutos añadidos. España mezcló errores, aciertos y pasión para dar el salto de calidad que necesitaba este equipo para enganchar a la afición.  

El combinado de Luis Enrique ha ido de menos a más en la Eurocopa y eso es vital en una competición tan corta pero tan intensa. El técnico asturiano, fiel a su personalidad, no se dejó intimidar por las duras críticas recibidas tras los dos primeros empates (críticas que, por cierto, ya habían empezado con una polémica convocatoria sin madridistas). Se mantuvo firme en sus principios, apostó descaradamente por los jóvenes y superó los momentos difíciles apoyándose en su convicción por un estilo de juego irrenunciable. España, gracias a que Luis Enrique no se dejó doblegar por los ataques, ya está en cuartos. Algo que no pueden decir ni Holanda ni Portugal. Ni tampoco Francia, que ayer fue eliminada por Suiza, que será la rival de la selección. A partir de ahora, cualquier cosa es posible.

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