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Zidane analizó la situación del Madrid

Esa frase hiriente de Zidane

OPINIÓN

E. Pérez de Rozas

Hay tesis que casi nadie se ha entretenido en demostrar pero que, al parecer, son ciertas, se cumplen. Una de las más manidas en el fútbol español es que Barça y Real Madrid son vasos comunicantes y que cuando uno está bien, el otro sufre, cuando uno triunfa, el otro fracasa, cuando uno está contento, el otro está triste.

Por ejemplo, esta temporada. El Barça, pese a esos nostálgicos que insisten una y otra vez en que el conjunto azulgrana no juega a nada, va camino de un nuevo triplete aunque, como muy bien se encarga de recordar Ernesto Valverde cada día, aún no han ganado nada pues lo más complicado está por llegar, tanto en Liga como en Champions y, por supuesto, en Copa, donde le espera un tremendo Valencia, ahora ya un enorme, tremendo, equipo.

Pero ese Barça, que es el mejor de la historia de la Liga en las dos últimas campañas (nadie tiene sus números en 90 años de campeonato), que acaba de alinear el equipo más joven de esta temporada, con 24 años y 133 días, de la mano de un precioso Riqui Puig (19 años), que se permite jugar en Huesca con lo puesto (pues ya había hecho los deberes, en el Camp Nou, derrotando al Atlético), convive con un Real Madrid en plena crisis y, por supuesto, en un momento ‘post Cristiano’ que les duele en el alma (se supone que, muy especialmente, a su poderoso presidente Florentino Pérez).

Ese Real Madrid, cuyo entrenador, bueno, reentrenador, recuperado ‘mister’, Zinedine Zidane, pronunció ayer la frase más bestia que he oído en mucho tiempo en la sala de prensa de Valdebebas: “Aquí hay muchos jugadores con los que se puede hacer caja”. ¿No les suena a mercancía? ¿no les suena a producto caducado? ¿no parece que ‘Zizou’ este despreciando a buena parte de su plantilla actual, como diciendo ‘no sirve, no me sirven, no nos sirven, pero sacaremos dinero de ellos’? Es decir, podemos engañar a más de un incauto. No es, desde luego, una frase que pueda agradar a jugadores como Bale, Isco o Marcelo, que, parecen, en el mercado.

Uno tiene la sensación de que, en efecto, mientras el Barça parece saber a dónde va y cómo lo quiere conseguir (al menos por lo que hace referencia a la gestión del ‘Txingurri’ y, por supuesto, a la complicidad de esa vestuario controlado por MessiPiqué Busquets), el Real Madrid vive un momento delicado pues, a la megalomanía del ‘ser superior’ por construir su propia pirámide en plena Castellana, se suma la reconstrucción, que no revolución, que pretende Zidane.

Ya hay quien habla del poder del técnico francés, que en su tiempo no consiguió que Pérez le hiciese caso y por eso le plantó. Ahora está poniendo a prueba la inmensa chequera de la que chulea el presidente blanco. Veremos si ficha esos tres o cuatro jugadores que le hagan olvidar no haber aceptado las condiciones de CR7.

Lo que es evidente es que mientras el Barça vive jornadas espectaculares en las que cada fin de semana, cada martes-miércoles, se juega la posibilidad de ganar (o perder) un título, el conjunto blanco pasea aburrido por el campeonato doméstico, siempre despreciado por su plantilla (eso, dicen, pone de los nervios a ‘Zizou’, al que le encanta el título de Liga) y empieza a confeccionar la lista negra de los jugadores con los que hacer caja y engañar a alguien.

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