El proyecto y el talonario

OPINIÓN

El Madrid fichó ayer al alemán de origen turco Masut Ozil. Florentino Pérez ha pagado 20 millones de euros al Werder Bremen por un mediapunta de 21 años. Es el quinto futbolista joven que incorpora este verano el club blanco, tras el extremo izquierdo argentino Di María (22 años), el centrocampista Pedro León (23), el mediocentro Sergio Canales (19) y el centrocampista alemán Khedira (23). En total, el presidente madridista ha invertido más de 80 millones de euros en rejuvenecer su plantilla. Una demostración más de que la política de cantera del Madrid es absolutamente inexistente. Es más, los jugadores de cierta calidad que han surgido de las categorías inferiores (Marcos Alonso, Rodrigo Moreno, Felipe Ramos o Tébar) no han tenido más remedio que emigrar en las últimas semanas ante la falta de oportunidades que les ofrecía Mourinho.

Nada que ver con el Barça. La filosofía del club blaugrana y, sobre todo, la de Guardiola, representa la antítesis del 'tirar de talonario' que personifica Florentino Pérez. El 'laboratorio futbolístico' en el que se ha convertido la cantera blaugrana crea futuros cracks a un ritmo vertiginoso. A la generación de los ya 'veteranos' Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta y Messi se han unido, en las dos últimas temporadas, Bojan, Sergio Busquets, Pedro y Jeffren. Pero es que, ahora, ya están preparados para dar el salto al primer equipo cuatro nuevas 'joyas': Jonathan dos Santos, Thiago, Fontàs y Oriol Romeu. Y en el Barça B esperan otros tantos chavales, disponibles para cuando Guardiola lo considere necesario. No son, pues, estrellas que crecen por generación espontánea, sino frutos de alta gama producto de un proyecto a largo plazo por el que se ha apostado, en los últimos tiempos, de forma muy valiente.

En los últimos días se ha hablado y se ha escrito mucho sobre si el Barça necesita reforzarse ante la exigente campaña que se avecina. Los socios, los aficionados, el entorno y los medios de comunicación creemos imprescindible fichar un central y un mediocentro. Guardiola, no. El entrenador cree que, aparte de Cesc, no hay nada en el mercado a un precio razonable que mejore lo que ya existe en el Camp Nou. Y para traer a un futbolista 'suplente' prefiere seguir reforzando su filosofía de promoción de la cantera. Pep considera que es mejor tener a cuatro jóvenes de gran calidad ilusionados con poder jugar unos minutos con el primer equipo, que jugadores 'ilustres' que no sepan digerir una buena ración de banquillo. Un ideario que también tiene mucho que ver con la manera que entiende Guardiola de gestionar un vestuario.

Hasta ahora, la apuesta del técnico blaugrana ha sido ganadora. Y en Madrid lo saben. Y rabian. Y fichan. ¿Les servirá de algo? Espero que no...

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