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Joan Mª Batlle

Joan Mª Batlle

Colaborador de SPORT

El efecto Mbappé ha sido inmediato y demoledor

Bayern de Múnich - Real Madrid I El gol de Kylian Mbappé

Champions

No puede, ni debe, desvincularse la llegada de Mbappé al Madrid con la caída del equipo blanco a los infiernos. Nunca fue buena la idea de juntar a dos gallos en el mismo gallinero y el francés topó de inmediato con Vinicius, que pasó de casi Balón de Oro a auténtico Balón de Playa, por utilizar como metáfora el grito de muchos campos de España.

El choque de egos fue brutal y, además, el hecho de mover a Mbappé al centro del ataque afectó al rendimiento de Bellingham, que había tenido una irrupción estelar como falso nueve. Total, el equipo se rompió y se llevó por delante a Ancelotti, otra decisión que habría que explicar tras el doble fracaso de Xabi Alonso y Arbeloa. 

En esta segunda temporada, la situación se ha agravado. Pasada la ilusión de su fichaje, a Mbappé se le ha visto el plumero: no defiende ni corre ni presiona. Y así, el equipo juega con nueve, porque Vinicius no va a ser menos que él. Luis Enrique tenía razón, como se ha demostrado con la conquista de la última Champions por parte del PSG y su fortaleza actual.

Es una realidad incontestable que el efecto Mbappé ha sido inmediato y demoledor en el Madrid. Lo del último mes y medio es sangrante: sin él, seis victorias, 2-1 al Benfica; 1-2 al Celta; 3-0 al City; 4-1 al Elche; 1-2 al City (sale en el minuto 69); 3-2 al Atlético (salió en el 64) y una derrota, 0-1 frente al Getafe. Cuando ha vuelto, adiós a la Liga y a la Champions en un plis plas: derrota 2-1 en Mallorca; 1-2 contra el Bayern; 1-1 con el Girona en el Bernabéu y 4-3 con el Bayern. Lo dicho: demoledor.