Opinión
Dro no es pelota, es pelotazo
Lo que molesta es que disfracen de proyecto deportivo lo que es un tema económico

Dro sonríe junto a Luis Enrique / PSG
Cuando un canterano abandona el Barça duele. Es normal que así sea porque el club y su afición sienten como propios a quienes crecen en La Masia. Dro era uno de esos elegidos por los que se sube la apuesta, a los que se mima y se les da cariño, con hoja de ruta propia, casos raros y singulares que generan unanimidad. Quienes mandan desde los despachos y ejecutan desde el césped reman en la misma dirección. Deco y Bojan propusieron y Hansi Flick bendijo hasta convertir su incipiente carrera en algo personal. Por eso se sintió tan dolido, otro síntoma de su mimetización barcelonista.
Y, pese a ello, este proyecto de futbolista, que es lo que aún es, no será el primero ni el último en aprovecharse de las circunstancias para su beneficio. Está en todo su derecho, nada que reprochar, porque esto no es solo fútbol, es un negocio que mueve cantidades indecentes de dinero. Dro puede (y debe) decidir dónde quiere seguir creciendo como futbolista. Si a nivel deportivo acierta o no es algo que solo el tiempo dirá. Su triunfo, de hecho, también será el de La Masia (Piqué, Olmo, Èric o Cesc también se marcharon, aunque ellos ni siquiera habían catado el primer equipo, un dato relevante).
El Barça, ante un caso así, solo tiene una obligación: obtener el máximo beneficio económico posible. Al ya jugador del PSG, al parecer hoy club amigo hasta que deje de serlo cuando en el palco vuelvan a cambiar de opinión (como el Real Madrid, pero al revés), le han vendido un proyecto deportivo, disfraz de una decisión económica. Son escasos los que, en rueda de prensa, se atreven a decir que allí les pagan más, mucho más, y que buenas tardes tengan (Iñigo Martínez fue uno de ellos, pero ya tiene cierta edad). Luis Enrique le habrá cicho a Dro que lo va a convertir en un hombre, pero eso ya lo había hecho Flick y existen pruebas empíricas. La gran diferencia entre un proyecto y el otro es el dinero. Nada que no sea el dinero, la guita, el ‘money’, los billetes.

Dro ha vivido tres años y medio en La Masia / FCB
De hecho, no existe hoy mejor escenario para un joven canterano que el Camp Nou. Dro se va al PSG porque va a cobrar muchísimo más de lo que cobraba aquí y de lo que el Barça le habría ofrecido. Dro se va al PSG porque su agente, Iván de la Peña, hace su trabajo, que es ganar dinero con el futbolista. Dro se va a París porque a Al-Khelaïfi le sobra la pasta. Y punto. Lo que molesta muy profundamente de esta historia es la hipocresía, es que Luis Enrique edulcore con la pelota lo que es un pelotazo. Y, sobre todo, molesta que se llenen la boca con el Barça cuando solo piensan en sí mismos. Que hagan lo que quieran, faltaría más, pero que no tomen por idiotas a quienes sí aman el escudo de verdad.
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