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Leo Messi celebra su tanto en el Wanda Metropolitano

Dos Balones de Oro

OPINIÓN

Joan Mª Batlle

Gran victoria del Barça, golpe espectacular a la Liga, justo en el momento en el que más presionado estaba. Para el Barça, el partido contra el Atlético era un examen y lo aprobó con un triunfo que, además, fue sufrido y requirió de una gran dosis de esfuerzo colectivo. Aún así, de nuevo las individualidades fueron decisivas. Ter Stegen mantuvo al equipo con vida en una primera parte para olvidar de los azulgrana. El meta alemán hizo dos paradones de estos que valen una Liga. El primero, estratosférico, diríase que imposible si no fuera porque se demostró que sí era posible, pero posible para muy pocos porteros, acaso solo para uno, que se llama Ter Stegen y juega en el FC Barcelona. La segunda parada, también espectacular, fue a un cabezazo no menos a bocajarro de Morata. Sin estas dos intervenciones, nada de lo que ocurrió después hubiera tenido importancia. Ni la reacción barcelonista tras el descanso ni el gol de Messi a cinco minutos del final que mantiene al Barça líder en la Liga. 

Llegamos a Messi. Gran actitud la suya, gran desgaste físico ante un rival potente que le presionaba sin respiro. Las condiciones del partido no eran las mejores para él, campo pesado, resbaladizo, dificultades para controlar el balón, defensas duros... Pero Messi no se escondió, tiró del equipo y le dio la victoria con una jugada de genio. Él la empezó y él la terminó, previa pared con Luis Suárez, el socio con el que mejor se entiende. Y la terminó con un latigazo de esos suyos, armando la pierna con una rapidez que se escapa a la vista humana, también a la de Oblak, otro porterazo, que cuando se lanzó a por el balón ya era imposible que llegara. Solo hay que ver cómo celebró Leo este gol: cara de rabia, de satisfacción infinita, incluso de alivio porque los dos puntos que se estaban perdiendo hacían mucho daño al equipo. Leo los rescató con una genialidad, como antes Ter Stegen los había salvado con otras dos genialidades, distintas, pero igualmente mágicas. 

Por cierto, hoy es lunes 2 de diciembre, el día del Balón de Oro. Un Balón de Oro que no puede ser para nadie más que para Messi, simplemente porque no hay nadie más en el mundo que haga lo que él. Para mí no hay dudas, esperemos que para los que deciden, tampoco. Pero hay otro Balón de Oro que también merece un jugador del Barça, el Balón de Oro de los porteros, el trofeo Lev Yashin. Ayer, Ter Stegen incluso se vistió de negro, acaso como homenaje a la legendaria “araña negra” rusa. El partidazo contra el Atlético le acredita de sobras como candidato aventajado. Pero es que el alemán lleva varias exhibiciones como la del Wanda, principalmente en Europa, Dortmund, Praga... Si el Barça saliera hoy de París con dos Balones de Oro sería el no va más. Y sería justo. Ahora bien, será difícil que suceda, ya sabemos cómo funciona esto. Si el oro lo gana Messi, como es de justicia, creo que el Yashin se lo darán a Alisson, que algo hay que darle al campeón de Europa. Pero, insisto, el Barça tiene a dos Balones de Oro y con esos dos Balones de Oro ganó ayer al Atlético, paso imprescindible para ganar también la Liga.

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