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Opinión

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Corresponsal en Brasil.

Disfrutar de esta eliminatoria de Champions gracias a la 'feina feta'

Revalidar el título de Liga está a tiro, Lamine juega en plan estelar y el proyecto deportivo crece a pasos agigantados: hay que sacar pecho antes de estos cuartos de final ante el Atleti del Cholo

Lewandowski celebra su gol contra el Atlético de Madrid el último sábado

Lewandowski celebra su gol contra el Atlético de Madrid el último sábado / Mariscal

El Barça afronta en una posición privilegiada esta durísima eliminatoria de Champions ante el Atleti, que ya se incluye en la recta final de temporada, que es el tramo más exigente, con más presión y en el que se pone en juego todo el trabajo del año en poquísimos partidos.

Como diría el tópico, todo el barcelonismo hubiera firmado en agosto llegar a los cuartos de la Champions con la Supercopa facturada gracias a una nueva victoria en el cara a cara con el Real Madrid y con siete puntos de ventaja en la Liga sobre el conjunto blanco cuando faltan ocho jornadas para bajar el telón.

Lamine Yamal y Dani Olmo son dos de las armas de que dispne el Barça para vencer al Atlético de Madrid

Lamine Yamal y Dani Olmo son dos de las armas de que dispne el Barça para vencer al Atlético de Madrid / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

Más allá de los resultados extraordinariamente positivos —lo de la eliminación en la Copa del Rey, con el escándalo arbitral de la ida, merece un capítulo aparte—, lo más destacado, sin duda, es cómo se desarrolla el proyecto deportivo, que sigue progresando positivamente, algo que tiene un mérito extraordinario teniendo en cuenta que el club aún está en proceso de reestructuración financiera y que no se ha podido reforzar la plantilla con retoques de calidad contrastada, como a la dirección deportiva le hubiera deseado.

El Barça hoy es mejor equipo que un año atrás, cuando encaró un rush final de curso en el que vapuleó al Madrid en la final de la Copa del Rey y en el partido decisivo de Liga en el Lluís Companys, en el que sufrió un arbitraje franquista, de aquellos a la vieja usanza que tantas veces vieron nuestros padres, abuelos o bisabuelos, dependiendo de la edad de cada uno.

Los niños de La Masia van curtiéndose y rodándose, como siempre proyectaron Deco y Hansi Flick. Aquí hay dos nombres propios que sirven para evaluar que el camino es el correcto. Uno es, claro, Lamine Yamal, único y con personalidad futbolística propia como todos los extraclases, más goleador y decisivo, madurando en medio de todo el ruido mediático que artificialmente le crean desde fuera y teniendo que presenciar situaciones esperpénticas, como sufrir delitos de odio de su propia afición en un partido de selecciones.

Esto es algo inaudito, impensable que ocurra con Messi, Cristiano Ronaldo, Haaland, Mbappé o Raphinha y Vinícius con sus respectivas selecciones, a menos de cien dias del Mundial.

El otro nombre que merece ser analizado es el de Gerard Martín, un obrero del balón reconvertido en central por Flick, a la espera de que llegue en verano el zaguero zurdo de jerarquía que el club pretende incorporar.

Gerard Martín, en una imagen reciente

Gerard Martín está firmando una gran temporada / EFE

Los conjuntos ganadores, como es este Barça, se hacen de Lamine, Pedri o Lewandowski, pero también de futbolistas como el de Sant Andreu de la Barca o el de su vecino, Eric García, de Martorell. Aquí el mérito, a partes iguales, es de Hansi, que los ha empoderado, y de los futbolistas, que han abrazado la oportunidad de su vida.

En este escenario, el Barça debe ser más Barça que nunca ante un Atleti rendido al cholismo, con todo lo que esto implica. Estamos en una eliminatoria en la que, a priori, pueden repetirse situaciones antideportivas que se vivieron con el Barça de Messi y Guardiola ante el Madrid de Mourinho.

La historia está ahí. Y, cuando el Barcelona ha sido lúdico, exuberante en lo futbolístico, orgulloso de sus principios y se ha aplicado la máxima cruyffista (y también brasileña) de disfrutar, ha salido ganador, por mucho que su rival prefiera bajar a las catacumbas y al fango. Problema suyo.