Opinión
Disfrutar del camino, sí; prepotencia, no

La pancarta de Joan Laporta a escasos cien metros del Santiago Bernabéu
Defenderé a muerte el derecho que tienen todos aquellos socios y aficionados del FC Barcelona a pensar que lo único importante son los resultados del primer equipo de fútbol y que mientras gane títulos, sobra cualquier atisbo de crítica a la gestión y al modelo de gobernanza del FCB.
Por esa razón también espero que defiendan el derecho de quienes pensamos y creemos que tanto o más importante que ganar títulos es la salud financiera, patrimonial, social y reputacional del FCB. Una cosa no excluye la otra.
Con una particularidad. Una junta directiva no puede asegurar un título, porque ellos no juegan. Sin embargo, sí que pueden evitar, porque está en sus manos, pagar una comisión de 50 millones de euros por renovar un contrato comercial que existía desde hacía treinta años o darle la exclusiva de las telecomunicaciones del Camp Nou a una empresa que no tenía ninguna experiencia. Y, además, mintiendo a los socios y a la opinión pública. Entre otras muuuuuuuchas cosas más.
Y si así fuera, si realmente solo tuvieran la razón los que afirman que cuando el Barça juega bien y gana no se debería hacer ninguna crítica, y todo lo demás no importa, nos encontraríamos ante un problema ya no interpretativo u opinativo, sino más bien de pura objetividad.
¿A qué me estoy refiriendo? Lo que voy a exponer ahora no es opinión ni interpretación, son datos irrefutables, números que no admiten discusión alguna. El decenio que abarcó desde la temporada 2010-2011 hasta la 2019-2020 fue, ha sido, la época más exitosa en la historia del FC Barcelona en cuanto a títulos. El Barça de Guardiola, Tito Vilanova, Tata Martino, Luis Enrique y Valverde conquistó 22 títulos, entre ellos dos Champions League, seis Ligas, cinco Copas del Rey y dos Mundialitos. Y logró reunir (esto ya es cosecha mía) a la mejor delantera de todos los tiempos: Messi, Neymar y Luis Suárez.
Sin embargo, fue un periodo muy convulso, en gran parte por culpa de la Acción de Responsabilidad del 2010 y de la demanda de los avales contra la junta de Laporta del 2008 al 2010. Dos errores históricos, que siempre critiqué, que hizo irrespirable la convivencia. ‘Alguien’ (y ahí lo dejo) contraatacó llevando el ‘Caso Neymar’ a la Audiencia Nacional, que terminó con la dimisión del presidente Sandro Rosell y el club condenado por delito fiscal. El Barça era el ‘puto amo’ de Europa y en casa nos estábamos despellejando vivos.
En 2015, uno de los años dorados del Barça, con el triplete de Luis Enrique, la junta de entonces también recibía críticas por el contrato con Qatar, de Neymar, por el proyecto Espai Barça... Es decir, ni en la bonanza deportiva el barcelonismo estaba unido. Todo se cuestionaba. Bastaría con reproducir los tuits de Laporta y Elena Fort de esa época.
Y ahora, diez años después, muchos de los que entonces iban con el cuchillo en la boca nos están diciendo que las actuales críticas al nepotismo que se ha instalado en el FCB no tienen cabida porque el Barça de Flick gana títulos, juega muy bien a fútbol y se ha formado un equipo que ilusiona. ¡Claro que es verdad, claro que nos alegramos, igual que en 2015! ¿Entonces sí se podía fiscalizar y ahora no?
Y un dato más que demuestra hasta qué punto llega la ceguedad de algunas personas en su obsesión por torcer la realidad e imponer un relato sesgado e interesado. Uno de los consejeros áulicos más próximos al presidente azulgrana (previo paso por caja, claro) publicó en 'X' un montaje fotográfico con la instantánea de la famosa pancarta “Ganas de volver a veros” junto a otra de la petición de dimisión de Florentino Pérez, viniendo a decir que esa imagen resumía este segundo mandato de Joan Laporta.
Ese consejero de comunicación debería saber que, incluso dándole a la junta actual el título de la Copa del Rey de 2021 (el Barça de Koeman la ganó un mes después de tomar posesión en el cargo Laporta), a día de hoy, en esos cinco años y unos pocos meses, el Real Madrid tiene más títulos que el FCB: once contra siete. Y de esos once, dos Champions League, mientras que, en este mismo periodo de tiempo, el Barça solamente ha alcanzado una semifinal europea.
Ojalá el Barça consiga igualar al Real Madrid y gane dos Champions League y le supere en títulos en los próximos años. Una cosa es disfrutar del camino y otra muy diferente pecar de soberbia. Y mientras tanto, se gane o se pierda, se juegue mejor o peor, se conquisten títulos o no, seguiremos exigiendo una gobernanza ejemplar, ética y transparente. Antes, ahora y siempre.
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