Mateu Alemany, con Yuste y Cruyff

¿Dónde está el director deportivo?

OPINIÓN

Ernest Folch

@ErnestFolch

El Barça tiene en las próximas semanas un reto mayúsculo, y no tiene que ver con ningún título. Por mucho que algunos pretendan que el siguiente partido es siempre lo más importante, donde el club se juega su destino es en las diabólicas negociaciones que tienen que hacerse para despedir, renegociar o simplemente fichar a los jugadores adecuados.

Y es que ha llegado el momento de la verdad en el que habrá que tomar decisiones de gran calado, muchas incluso irreversibles. Ahora bien, justamente por su trascendencia, ahora más que nunca hay que preguntarse quién será el responsable de la planificación. Es indudable que desde la llegada de Xavi, el entrenador vuelve a tener un peso muy significativo a la hora de decidir altas y bajas, como ha sido en el fichaje de Ferran Torres.

Sin embargo, hay un organigrama que decide renovaciones extrañas como las de Umtiti, y que lo hace con criterios que no son precisamente deportivos. Vemos a Mateu Alemany erigiéndose en el negociador oficial, pero sabemos que el presidente Laporta, en el intento de fichar a Haaland, mueve personalmente sus hilos con Mino Raiola. Las preguntas, entonces, son inevitables: ¿Quién y cómo toma las decisiones clave que van a marcar el futuro del club? ¿Dónde está el director deportivo que se prometió en campaña electoral? ¿Por qué se ha dejado vacante esta posición tan relevante? ¿Cuál es la función de Jordi Cruyff, que entró a bombo y platillo y que ahora tiene un rol sorprendentemente secundario? ¿Ejercerá Xavi de director deportivo encubierto y plenipotenciario?

Es un debate profundo, que tiene que ver con los límites que se le han de poner al entrenador y con la capacidad que debe tener el club de tener un proyecto permanente más allá de quién esté en el banquillo o incluso en el palco. La cuestión es que a día de hoy, con bombas como la de Dembélé encima de la mesa, el Barça no tiene oficialmente un planificador o un ideólogo que piense a largo plazo, como en su día hicieron Txiki Beguiristain o Andoni Zubizarreta. En la 'era Bartomeu', con cinco relevos caóticos en seis años, fue imposible que el club encontrara en este puesto un mínimo de estabilidad. La cuestión es que cuando nos acercamos al primer año de la era Laporta seguimos sin saber quién es el director deportivo. Y si tiene que ser Xavi, al menos que se diga oficialmente.

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