Laporta, en la exposición del Espai Barça

Digan 'sí' al Espai Barça

OPINIÓN

Marc Menchén

@marcmenchen

Hoy los socios del FC Barcelona están llamados a adoptar una decisión que puede ser crucial para el futuro del club a largo plazo. Sí, igual que lo fue en 2014 cuando ya en referéndum votaron a favor. Nos referimos al Espai Barça, la mayor inversión patrimonial en la historia del club con hasta 1.500 millones de euros.

Son siete Neymar a precio de PSG y es comprensible que la cifra puede asustar a muchos, o enfadarlos porque preferirían ese dinero en el césped. Pero hoy toca votar pensando en qué club queremos para quienes nos sucedan. Y un Camp Nou con vida al margen de la deportiva es determinante.

Con la vetusta estructura actual y lo que se ha podido hacer dentro de ella ya se han producido pequeños milagros, como conseguir que el Tour en el Estadi sea capaz de generar más de 60 millones de euros al año con los turistas.

Pero hoy, esa es la única actividad importante real que se produce en el recinto cuando no hay partidos en el estadio o el Palau Blaugrana, que sigue acumulando sanciones de Euroliga. Y precisamente lo que busca este plan es que toda la actividad del FC Barcelona no dependa del área deportiva, aunque ese sea su corebusiness.

Los más críticos dirán que nadie se cree que el club será capaz de facturar 200 millones más al año con las obras terminadas. Puede ser wishfullthinking y que el papel lo aguanta todo, pero piensen que sólo con que se cumpla un 50 por ciento de ese objetivo ya será suficiente para que el pago del préstamo se pueda cubrir con los nuevos ingresos.

Y sólo con el incremento de visitas, la celebración de espectáculos y eventos o el hospitality debería bastar. Y asumamos que se producirá una subida de precios en los abonos acorde a las nuevas comodidades. Una “actualización”, que se dirá eufemísticamente.

Tampoco tengo tan claro que se vayan a clavar los objetivos marcados con un calendario que ya acumula más de tres años de retrasos. Especialmente porque, si las modificaciones planteadas por Joan Laporta exigen cambiar en exceso el plan original, la clase política local ha demostrado que no ejerce a la velocidad que la industria del fútbol evoluciona.

Goldman Sachs, verdadero cerebro de esta operación financiera, no es el primer estadio que financia y confía en que el plan de negocio tiene sentido. A partir de aquí, aléjense de quién les diga que todo esto es muy caro y que el único que gana es el banco. Ese coste, comparado con el de perder esta oportunidad y aún más tiempo decidiendo qué Camp Nou queremos, puede ser mucho mayor.

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