Joan Laporta, presidente del FC Barcelona

El día que Laporta fue tan convincente como Messi

OPINIÓN

J.Mª Casanovas

Laporta ha llegado a la presidencia del Barça por ser como es, perseverante, emprendedor, extrovertido y entusiasta. De su nombre ha creado una marca. Una marca de identidad que tiene credibilidad en el mundo del futbol. Florentino tendrá a partir de ahora un rival que plantará cara a las injusticias capitalinas. Difícil es aventurar si lo va a hacer bien o mal, pero lo que nadie puede discutir es que es un presidente diferente a los demás. Más conocido que algunos futbolistas. Con la personalidad de los que se sienten seguros de si mismo. No en vano, transmite una empatía que genera ilusión y confianza. Laporta no necesita papel, ni guion, ni asesores, el discurso le sale del corazón como demostró en su toma de posesión. 

En media hora conocimos al verdadero Jan. No le importó desnudar sus sentimientos, mostrar sus pasiones, declarar sus afectos, anunciar sus intenciones. En aquel Camp Nou vacío pero lleno de calor y afecto personal, Laporta fue una simbiosis de presidente, jugador y entrenador. Marcó la línea, remató a gol y hasta tuvo tiempo de soñar con dos títulos. Messi quedó seducido por los elogios. Koeman salió reconfortado. Piqué se miró en su espejo para ser un día presidente. 

Desde sus casas los socios entendieron que el gran cambio empieza por arriba. Como no puede ser de otra forma cuando hay un líder en el poder. Jugadores y técnicos acudieron a la cita por protocolo pero salieron satisfechos ya que habían asistido a una masterclass. Tienen un presidente que les mira a los ojos y comparte sus inquietudes. El mensaje también llegó a los medios de comunicación, hay un presidente que sabe lo que quiere y la única duda es si conseguirá los medios económicos pare revertir la situación.

La toma de posesión fueron juegos florales y ahora comienza la realidad, cruda y dura. Hay que estar preparado para todo. Vienen curvas, hay poca gasolina y el coche va justo de motor, no hay otra solución que gas a fondo. Se encontrarán graves problemas en los despachos y dificultades en los campos de juego. Habrá que tomar decisiones valientes, hacer un equipo ejecutivo de primer nivel y rezar para que la vacuna haga el milagro de reabrir en septiembre el Camp Nou. La deuda aprieta y la tesorería ahoga. Nadie ha dicho que esto va a ser fácil, mas bien todo lo contrario. Pero con coraje, orgullo y trabajo se puede llegar lejos. 

Hoy será el debut oficial de Laporta como presidente en San Sebastián, bien harían los jugadores en dedicarle la victoria. La derrota de Paris y la goleada al Huesca fueron una especie de rodaje cuando su cabeza estaba mas pendiente del aval. El Barça necesita el triunfo ante la Real Sociedad para confirmar que sus aspiraciones de conquistar el título de Liga son reales. Koeman confía en la victoria para afirmar su autoridad. Y Laporta desea fervientemente los tres puntos porque sabe mejor que nadie que las victorias allanan el camino. Se terminó la transición más larga de la historia y se acerca un final de temporada exigente en todos los niveles.

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