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Opinión

Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

Sin despeinarse en la Liga y un cachete a Florentino

Lamine celebra su gol

Lamine celebra su gol

Nunca mejor dicho que Álvaro Arbeloa es la voz del amo. Sus declaraciones sobre el caso Negreira en la previa del partido contra el Valencia son propias de cualquier locutor de Real Madrid TV por lo que Florentino Pérez puede estar más que satisfecho por contar con un soldado más en su particular guerra iniciada contra el Barcelona y agudizada desde que Joan Laporta decidió dar un paso al costado con la Superliga, un gesto que se hizo oficial ayer mismo con el comunicado de la entidad azulgrana.

Después de cuatro años desahojando la margarita, el Barça ha abandonado de forma oficial el proyecto en el que ya solo queda Florentino. Al final salió ‘no te quiero’ y Laporta deja atrás un proyecto al que se unió nada más ganar las elecciones y del que se despide cuando llegan de nuevo los comicios.

Del “ganas de volver a veros” se ha pasado al “no quiero saber nada de vosotros”. Laporta dirá el lunes adiós a la presidencia y lo hace con el equipo encarado en todas las competiciones. Con la Liga metiendo presión al Real Madrid tras la victoria cómoda ante el Mallorca, con la Copa del Rey con el emparejamiento en semifinales contra el Atlético de Madrid y con la Champions siendo el único equipo español clasificado para los octavos. El Barça vive una etapa de tranquilidad gracias a un equipo que ha ganado en fiabilidad y que suma victorias casi sin correr, como contra el Mallorca.

La mayor jerarquía del Barça va en consonancia a la de Lamine. Desde que ha reducido sus apariciones en las redes sociales, Yamal ha dado un paso adelante con una mayor ascendencia dentro del equipo. Lleva cinco goles en los últimos cinco partidos y el Barça, con un jugador así en plena forma, da miedo. No tiene necesidad de forzar la máquina para sumar triunfos en esta travesía hasta los partidos claves de la temporada. De momento, mete presión al Madrid que sufre para seguir el ritmo de los azulgranas porque sufre en la Liga para mantener el rebufo del Barça, sufre en la Champions y se quedó sin Supercopa y sin Copa del Rey.