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Derribos y demoliciones del Barça

Joan Laporta: “El Club está trabajando intensamente para que la vuelta sea lo antes posible”

FCB

Laporta tuvo la visión, casi erudita, de cambiar el rumbo estratégico de la historia del club iniciando y proyectando la obra de remodelación y modernización más ambiciosa y estratégica de nuestra existencia, solo comparable a la propia construcción, en su momento, del estadio actual.

Y hablo de sabiduría ya que, aún admitiendo el caos resultante del proyecto y su desafortunada comunicación, se está ejecutando más que con astucia y valentía, que también, con total osadía; y es que el momento de iniciar este paso coincide con uno de los episodios económicamente más delicados de la historia de nuestro club, una economía que, lamentablemente, aún estamos lejos de enderezar. Reaccionar o morir, parece que pensó, y acertó. ¡Vaya si lo hizo!

Hoy leo la editorial de Joan Vehils y, pretendiéndolo o no, obliga a la reflexión: “El Barça necesita un debate constructivo y menos odio”, titula… ¡Cuánta razón! Y, seguramente sin pretenderlo, me transporta a la última publicación en X del magnífico late-show deportivo que dirige Xavi Valls, el programa 'Onze', donde destacan las declaraciones de un servidor en el capítulo del miércoles.

Mi opinión versa sobre el estado de las obras, sin más, y, como me gusta revisar (y a veces contestar) los comentarios de los seguidores del espacio, descubro que uno de ellos, con tono agresivo, me acusa de manera reaccionaria de estar con la oposición al presidente actual.

En el mismo post, otra persona, y comentando exactamente la misma declaración, intenta también agredirme, pero acusándome exactamente de todo lo contrario, e insulta con torpeza acusándome textualmente de ser una marioneta al servicio de Laporta…

¡De locos! ¿No les parece? Lo primero que pienso es que algo debo estar haciendo bien posicionándome con equilibrio, como siempre intento, en la reflexión, si dos tipos me muestran su ira por motivos antagónicos entre ellos. E irremediablemente, vuelvo al titular del director del diario y no puedo hacer otra cosa que asentir. ¡Vaya mierda este odio, esta separación, esta acusación de buenos y malos, de justos y demonios!

Y ahí estamos, en un momento capital de nuestra existencia colectiva, y opino humildemente que deberíamos detenernos en seco, mirarnos al espejo y tendernos puentes de concordia, puentes indestructibles entre unos y otros, o, lamentablemente, a quién pondremos en peligro es… a nosotros mismos.

Y eso, que podría no tener más trascendencia, la tiene. Y es que nosotros, todos nosotros, somos el Barça. Dejemos de agredirnos, haciéndolo, destruimos día a día, cada día, nuestro club.