Ousmane Dembélé, delantero del FC Barcelona

Dembélé: ¿qué dicen los capitanes del Barça?

OPINIÓN

Toni Frieros

El FC Barcelona tiene todo el derecho del mundo a querer saber si Ousmane Dembélé va a renovar o no. No puede esperar hasta el 30 de junio a que se decida. De la misma forma que la FIFA le permite al francés comprometerse con otro club a partir del 1 de enero, al Barça le asiste el derecho a poder planificar su plantilla (bajas, fichajes…) con antelación. Esa es la diferencia entre Dembélé con Memphis, Eric Garcia y Alaba. Los tres últimos comunicaron a sus respectivos clubs, ya en enero, que no seguirían a final de temporada. Aunque solamente fuera por respeto a la institución en la que lleva cerca de cinco años, Dembélé tendría que actuar de la misma forma.

Otra cosa muy diferente es cómo el FC Barcelona, Mateu Alemany en concreto, ha gestionado esta renovación. No estoy aquí para dar lecciones a nadie, pero la historia demuestra que a un futbolista que acaba contrato se le tiene que renovar, como mínimo, un año antes. Precisamente para evitar estas situaciones. En descargo de Alemany hay que decir dos cosas: el año pasado Ousmane estuvo lesionado y Laporta no llegó a la presidencia hasta el 17 de marzo. Ahora bien, las declaraciones de Alemany no ayudan a resolver el conflicto. A ojos de la opinión pública el comportamiento del Barça está rozando el ‘bullying’ laboral, de ahí que la propia AFE haya alzado la voz. Y aquí, por cierto, me pregunto: ¿no tienen nada que decir los capitanes del primer equipo, Busquets, Alba, Piqué y Sergi Roberto? Particularmente Alba, que es vicepresidente de la AFE. A ver si va a ser verdad que aquí cada uno va a su bola…

Además, en la vida no se pueden tener dos varas de medir en función de intereses particulares o circunstanciales. Dicho de otra manera: ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Es lo que está ocurriendo con Dembélé, convertido en diablo, en el malo de la película, cuando el francés, dejando al margen su comportamiento y rendimiento en estos últimos años, tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio. Sus derechos no pueden ser pisoteados, por mucho que Mateu Alemany y el FC Barcelona se enfaden con su representante porque no quiere renovar con las condiciones que les ofrece el club. ¿Qué el mánager quiere ‘money’? Nada que no hagan constantemente Raiola, Mendes o el padre de Haaland. Y en esos casos nadie les afea su avaricia. El negocio del fútbol es así y el propio FC Barcelona ha contribuido a que sea de ese modo.

Lo peor de todo es que lo que ahora se le está afeando y criticando a Dembélé es lo mismo que el FC Barcelona le pidió que hicieran a Eric Garcia y Memphis Depay, que no renovaran con Manchester City y Olympique de Lyon. Esta es la ley del fútbol y cuando tienes que probar tu propia medicina no tienes más remedio que aguantarte. Además, Dembélé no sería el primer jugador del Barça que renovaría cobrando una suculenta prima. 

Y por cierto, el pasado 3 de diciembre, es decir, hace mes y medio, se le preguntó a Xavi Hernández en rueda de prensa por la situación del francés. Más concretamente si tenía pensado dejarlo en la grada si el jugador no renovaba: “No sería el objetivo, si tiene contrato pienso que tiene que jugar. Hay que ser positivo. Pero en el lado contrario soy muy claro en eso, si tiene contrato tiene que jugar, también por imagen del club. No valoro esa opción, no la contemplo”. ¿Qué ha pasado?

Dejar a Dembélé en casa, tal y como está el equipo, es tirarse piedras sobre tu propio tejado. Y esto no va de dignidad, va de derechos. 

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