Dembélé durante el entrenamiento previo al partido del PSG

Dembélé, una decisión de futuro

OPINIÓN

Albert Masnou

La racha de partidos seguidos jugados por Ousmane Dembélé le ha permitido asentarse en el once inicial, al haberse ganado la confianza de Ronald Koeman. Dembélé, por primera vez, parece haber aprendido de los errores del pasado que, con una vida desordenada, sufría un sinfín de lesiones. Han pasado 13 partidos desde su regreso y Ousmane sigue en pie. Ya es un éxito. Sin embargo, sus estadísticas dejan mucho que desear: 13 partidos, 3 goles, 0 asistencias, 3 amarillas, un penalti fallado.

Solo ha sido decisivo en Cornellà. En un equipo donde las fuerzas van tan justas hay que exigirle más a un jugador que está llamado a desbordar y que tiene capacidad para ello. Después de ver el rendimiento de Mbappé en el Camp Nou, es inevitable echar la vista atrás y comparar el rendimiento de ambos desde que en 2017 el Barça se decantó por el fichaje del jugador del Borussia. Sus trayectorias han sido totalmente diferentes. Tenían similar valor y hoy, según ‘Transfermarkt’, Mbappé está fijado en 180 millones y Ousmane, en 50. El partido del Camp Nou es una muestra más de la diferencia entre ambos.

Mbappé fue una apisonadora pero Osumane no ayudó en nada en defensa, no aportó nada en ataque y erró un gol cantado. Todo hubiera podido ser muy diferente, de acertar. Como, quizás -solo quizás- también hubiera sido diferente de acertar en el Barça-Liverpool ese remate que hubiera supuesto el 4-0. Son los detalles que diferencian un buen jugador de uno decisivo. Y Ousmane no lo es. El problema es que ya llevamos cuatro temporadas esperándole y la paciencia se agota. Quizás el nuevo presidente debería tomar alguna decisión valiente al respecto. 

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